Formatos de audio ¿tan malo era el vinilo?

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Siempre me gustó el vinilo como soporte de música. Para mí, el equipo de música ideal sería un plato giradiscos y un amplificador a válvulas.

Antiguamente la tecnología de audio se basaba en las válvulas o lámparas, sin embargo en los años 70, las válvulas fueron sustituidas por los transistores, más baratos de producir.

Al público, este abaratamiento en costes, se lo vendieron como una mejor “calidad de sonido”, cosa que era incierta y los transistores sustituyeron a las válvulas en casi todos los campos de audio salvo en unos pocos; los equipos de grabación profesional y los equipos para audiófilos. Igualmente, los transistores fracasaron en el campo de la amplificación de instrumentos en el cual las válvulas siguen siendo la tecnología más apreciada.

El CD; matando al vinilo

Con el vinilo sucedió algo parecido. Antes de los años 70 el soporte de audio standard eran los discos de vinilo. En los 70 se invento el casette, que de calidad inferior, no llego a hacer sombra al vinilo, pero en los años 80 la compañía Philips lanzó al mercado un nuevo formato; el Compact Disc o “CD”.

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De nuevo, al público se le intentó convencer de que el CD sonaba mucho mejor que el vinilo y de nuevo era un hecho incierto; un vinilo contiene una señal de audio analógica y continua. Por contra el nuevo formato CD contiene esa misma señal cortada en miles de pequeños trocitos y codificada digitalmente con ceros y unos, a razón de 44100 ciclos escritos en palabras de 16bits de longitud (16/44100) . Y no solo eso, para que no se note que la señal se ha cortado en trocitos se le introduce ruido através de un proceso llamado “dithering”.

A simple vista podemos ver que es mucho mejor tener la señal analógica entera a que te den esa misma señal cortada en trocitos y encima con ruido añadido.

Pues bien, la industria del audio jugó dos bazas; la primera fue que los reproductores domésticos de vinilo que cualquiera podía tener en su casa, eran de menor calidad que los nuevos reproductores domésticos de CD, es decir, el soporte CD era mucho peor pero el reproductor CD mucho mejor, más cómodo, se puede acceder a cualquier canción del disco pulsando un botón, no hay que bajar la aguja, tiene lucecitas y números digitales, no salen ruidos estáticos, etc.

La segunda baza que jugó fue que ejercieron presión sobre las tiendas para que retiraran los viejos vinilos de sus estanterías y los sustituyeran por CDs. ¿Cómo? de dos formas; primero publicando todo el antiguo catalogo de vinilos en CD con la idea de que la gente comprase los mismos discos otra vez. Segundo, cuando las tiendas no pueden vender un disco tienen derecho a devolverlo al mayorista. Pues bien, a partir de ahora no se admitirían devoluciones de vinilos no vendidos pero si de CDs sin vender.

Un antiguo directivo de Sony en aquella época, vaticinó que la introducción del CD había sido el mayor error en toda la historia de la industria musical y que la llevaría al desastre. Los vinilos lo tenían todo, tenían buen sonido, portadas que a veces eran obras de arte como por ejemplo el “Tattoo You” de los Rolling Stones o el diseño de Warhol para el disco de la Velvet Underground. Además los vinilos eran objetos de culto para una parte del público. En el CD la portada quedaba miniaturizada y la calidad analógica cortada. Y no fue lo único que se miniaturizo.

El MP3; matando al CD

La industria del audio sufrió varios reveses consecutivos que partieron del monstruo que habían creado; primero, la aparición de CDs grabables propició el surgimiento de un mercado pirata de compactos que estaba en la calle, popularmente conocido como “top manta”. Al contrario de lo que sucedió con las copias de peor calidad que se hacían de los antiguos vinilos en casettes, la copia de CD a CD era idéntica en calidad al original y el original igual en calidad al master del disco.

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Segundo, el avance de la informática hizo posible que el contenido del CD se miniaturizase en archivos MP3 que ocupaban unos pocos megas y un nuevo medio de comunicación, Internet, hizo posible el intercambio gratuito de estos archivos propiciando la piratería en masa y poniendo a la industria de la música contra las cuerdas.

En cuanto a calidad, el MP3 es el formato mas pésimo de todos, usa el mismo truco de dithering para que no se noten los destrozos de los cortes pero exageradamente y desestima la información en las zonas de subgraves y de brillo del audio, las que el oido casi no percibe. Sin embargo el público lo aceptó de buena gana, “a burro regalado no le mires el diente”, ya que podía obtener estos archivos MP3 gratis, descargados de las redes P2P de internet y su calidad no era mucho peor que la de un CD. Atrás quedaban los tiempos gloriosos del vinilo y los amplificadores de válvulas salvo para unos pocos audiófilos irredentos.

El DVD; no fue empleado para audio

En los años 90 se introdujo un nuevo soporte, el DVD, que es básicamente lo mismo que un CD pero con mas capacidad de almacenamiento; en un CD cabían 700Mb y en un DVD hasta 9Gb (más de 9000 megas).

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Sin embargo el formato estaba ya anticuado en el momento de su lanzamiento y se tomaron una serie de medidas que lo llevarían por el mismo camino que el CD.

Se pretendió destinar el nuevo formato exclusivamente a sustituir el mercado del vídeo VHS, dejando aparcada la posibilidad de que fuera también un soporte de audio con más calidad, el audio-dvd, es decir, un dvd normal con una imagen fija y audio al máximo de calidad admitida por el formato; 24bits y 192khz. Aunque existe software para fabricar un DVD tal, nunca se comercializó la idea.

Se lanzó de nuevo todo el viejo catálogo de películas vhs en dvd para que la gente las comprase otra vez. Dentro del DVD la estructura y organización del contenido paso a ser caótica por motivos de protección. Aparecieron DVDs grabables que pasaron a engrosar el “top manta”. El video y el audio, que estaban codificados con un código de protección, fue descifrado al poco tiempo permitiendo que el contenido del DVD se miniaturizase en archivos DIVX, haciendo posible comprimir los gigas de video en pocos megas y el aumento de la velocidad de las conexiones de Internet facilitó su intercambio gratuito a través de las redes P2P, sumando el video al flujo de piratería en masa.

El DVD-A y el SACD; para el mercado audiofilo

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Mas tarde, avanzados los años 90, se retomó la idea de emplear el dvd como soporte de audio de calidad 24/192 y se introdujeron los formatos SACD (Super Audio CD) y DVD-Audio. Tarde para un público asentado y acostumbrado a la mala calidad del MP3 e incapaz de deslumbrar al público audiofilo porque seguía sin estar a la altura de un vinilo.

El Blu Ray; mató al HD-DVD pero no se asentó

A mediados de la década del 2000, dos nuevos formatos, el Blu Ray y HD-DVD, protagonizaron una batalla por el mercado que recordaba a la lucha que en sus tiempos habían mantenido el VHS con el Beta.

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Ambos eran un disco digital, similar en aspecto al viejo CD, con mayor capacidad de almacenamiento; hasta 50Ggs el Blu Ray y hasta 30Ggs el HD-DVD. Como vemos, el HD-DVD partía con desventaja y no tardó en perder la partida en el año 2008 cuando su principal valedor, Toshiba cesó su producción.

El Blu Ray quedó coronado como nuevo standard de video pero sin lograr asentarse entre el público. Tampoco quedó definido ningún nuevo formato de audio con más calidad. En los estudios de grabación se alcanza una calidad de 64bits y 192 khz pero sin soporte para poder venderlo en el merdado.

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Lo que si se ha asentado es el uso del ordenador como reproductor tanto de audio como de video, hecho que deja un futuro incierto para los nuevos superformatos, a no ser de que se produzca un abaratamiento en sus costes y pasen a servir de meros medios de almacenamiento. El incremento en capacidad del disco óptico se ha convertido en una carrera; por ejemplo Hitachi ha anunciado los 5 Terabytes para el 2010.

El resurgimiento del vinilo y su trampa

En el año 2008, los datos de ventas de audio mostraron un curioso resurgimiento del vinilo. Parece que 30 años después, la industria tomaba por fin consciencia del fatal error cometido al comenzar a digitalizar la música y se hacía eco de las proféticas palabras de aquel directivo de Sony.

Si no se venden ni CDs ni MP3s, volvamos a fabricar vinilos, que sus incondicionales son los únicos que están todavía dispuestos a seguir comprando música. Por otro lado, el vinilo no se puede copiar de forma doméstica manteniendo la calidad de audio. Se puede pasar a disco óptico o duro digitalizado pero entonces hay que trocearlo tal y como explicabamos antes.

¿Donde está la trampa entonces? Muchos de los nuevos vinilos son simples copias de música grabada y producida con tecnología digital, al ser en la actualidad la más extendida y la más utilizada. Es decir, la música en los estudios de grabación se graba con el ProTools o con alguno de sus sucedáneos, de forma que se digitaliza en el mismo instante en el que la señal que llega del micro y su previo pasan por un conversor digital.

A partir de ese instante, aquella señal analógica pura y continua que llegaba del micro, se trocea y ya no se puede volver a recuperar. Las mezclas se hacen con el ProTools de turno y el master final es música digital, a alta calidad, eso si – 64bits/192khz en el año 2008 – pero nunca igual a un master analógico.

Ese master digital luego se graba en vinilo y al público se lo venden como si fuera uno de los antiguos vinilos, grabados en estudios analógicos y con la calidad analógica intacta. La buena noticia es que todavía quedan estudios de grabación analógicos y no todos los nuevos vinilos se hacen con en esta trampa.

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