Cifras económicas falsas del 2007

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Voy a recoger aquí los análisis realizados por Roberto Centeno, catedrático de economía de la Escuela de Minas de la UPM, que destapan lo que ocultan las grandes cifras macroeconómicas que nos venden políticos de uno y otro bando.

Constantemente los políticos nos bombardean con mensajes que vienen a decirnos lo bien que va el país y lo imparable que es la economía. Sin embargo la última encuesta del CIS revela que la economía va mal para un 74% de los encuestados. Y ciertamente, si todo va tan bien, ¿por qué se palpa en el aire esa sensación de estar quemado en el trabajo, de estar agobiado por la hipoteca, de no llegar a fin de mes y en general, de vivir en una sociedad asfixiante?.

La explicación es simple; las cifras que se nos presentan para avalar bonanza económica no se corresponden con la realidad y sus espectaculares incrementos han sido en gran medida provocados por cambios metodológicos en la forma de hacer los cálculos. A su vez, las cifras que no interesa se conozcan se ocultan.

La economía va bien. El crecimiento económico es justificado por los políticos con la cifra del producto interior bruto (PIB), lo cual de por si no es cierto ya que ninguna cifra macroeconómica indica nada ella sola. Por ejemplo el PIB puede incrementarse por un aumento de la productividad o como en nuestro caso, por un aumento del consumo interno, la disminución de los salarios reales y el incremento de la presión tributaria, lo cual no es indicativo de que la economía crezca.

Aun así, hay que indicar que en el 2004 hubo un cambio en la metodología para calcular la cifra del PIB de forma que a partir de este año pasó a calcularse en base de precios año 2000, base que se debería cambiar cada 5 años pero que se modificó con 4 años de retraso. A principios del 2004 la cifra del PIB estaba en “base 1995” y pasó a estar en “base 2000” a finales del 2004. Este cambio metodológico incrementó de golpe y porrazo la cifra del PIB en 0,5 puntos como por arte de magia.

Banana mobster

El resto del crecimiento hasta el 3,8% del año 2006, según los análisis de Centeno, no serían consecuencia de un incremento derivado de la productividad, de hecho este es la república con menor crecimiento de la productividad de toda la OCDE, sino del incremento del consumo interno derivado de la inmigración masiva. La avalancha inmigrantes, el “mayor proceso migratorio del planeta” según el propio INE, acelera el PIB absoluto a costa de reducir drásticamente el PIB por persona. Es decir, el efecto llamada a la inmigración incrementa la cifra del PIB absoluto al haber más clientes consumiendo dentro del país pero nadie les ha dicho a esos inmigrantes que vienen para convertirse en mano de obra esclava por ridículos salarios, que acabarán hacinados en pisos patera a precio de hotel de 5 estrellas, que el “sueño americano” no existe ni para los aborígenes y que de igual forma terminarán sus días porque los finales no suelen ser felices. Por algo existe toda una generación autóctona sumida en el mileurismo y la precariedad laboral, sin acceso a la vivienda y sin la más mínima perspectiva de futuro.

Cojamos por ejemplo la difra del “PIB por habitante en Paridad de Poder Adquisitivo”, cifra que siempre aparece en letra pequeña y que se usa para comparar de manera realista el nivel de vida entre distintos países. Calculado con las cifras de población conscientemente falsas que publica el INE; 44,7 millones de habitantes, demuestra que este es el país que menos creció en 2006 de todo el mundo desarrollado. Pero, si empleasemos la población real, que supera los 46 millones, no solo sería el país que menos crece, es que incluso estaría retrocediendo.

El paro no existe. El siguiente cambio metodológico fue el de la Encuesta de Población Activa (EPA). Desde el primer trimestre de 2005 la EPA contabilizaba como “ocupadas” a personas que antes se consideraban “en paro” por realizar trabajos no remunerados para sus familias o de muy corta duración. De nuevo, de golpe y porrazo y como por arte de magia el paro bajó del 10,4% al 8,5% al pasar 600.000 personas de estar en paro a estar “ocupadas a tiempo parcial”. Y no solo eso, sino que hasta principios del 2007 se han ido ampliando los supuestos en los que se considera a un individuo “ocupado a tiempo parcial” así que el número de parados ha ido descendiendo milagrosamente sin que se generase empleo en realidad.

Según Centeno, si la última EPA se hubiera realizado con la metodología anterior al 2005, los parados hoy no serían 1.810.600 sino 2.470.600; es decir, la tasa de paro sería del 11,2 %. Así que desde la introducción del cambio metodológico, el paro no solo no ha descendido sino que se ha elevado en 0,8 puntos.

El empleo es fijo y de calidad. Para más agravantes desde Bruselas se recuerda que en España sólo se crea empleo precario y mal remunerado y los datos parecen confirmarlo; la tasa media anual de temporalidad pasó del 33,2% en 2005 al 34% en 2006, más del doble de la europea.

Aunque este año se creen 700.000 puestos de trabajo, resulta que el año anterior se crearon 900.000, lo que implica un descenso y casi el 90% de esos nuevos empleos son temporales con salarios de miseria, muy por debajo del salario mínimo en la eurozona. Todos conocemos la figura tristemente célebre del “mileurista”.

Los sueldos suben. Los salarios reales registran la peor evolución de toda la UE y en concreto, llevan ocho trimestres consecutivos bajando, en los que los trabajadores han perdido un 4,4% de poder de compra, mientras los europeos han ganado un 5,5%.

Y lo que está pasando es que, desde junio de 2004, los salarios reales, es decir, los salarios corregidos descontando la inflación, no han parado de bajar, un -4,4% a día de hoy. En términos comparativos, los salarios en España registran la peor evolución de toda la UE: frente a las subidas continuas en toda Europa, que han superado el 10% en al menos seis países, aquí las bajadas son continuas, tanto que después de ocho trimestres consecutivos de bajadas, nuestros salarios son ya un 16% inferiores a la media de la UE.

Los impuestos bajan. Por otra parte, la presión fiscal se ha incrementado un 33% a su máximo histórico y los impuestos sobre el consumo, los que afectan particularmente a jubilados, trabajadores y a la clase media, han subido un 44%. Mientras tanto, los ricos están exentos de la mayoría de los impuestos a través de una combinación de exenciones y artificios jurídicos, inexistentes fuera de aquí.

Si en vez de emplear como parámetro de comparación la presión fiscal utilizáramos lo que los economistas denominan “esfuerzo fiscal”, es decir, los impuestos que pagan los ciudadanos en relación con su nivel de renta, España es el país europeo, junto con Suecia, en el que los ciudadanos están sometidos a un mayor esfuerzo fiscal, pero con muchas menos prestaciones.

Y en cuanto al reparto de la riqueza las familias mas ricas han multiplicado por tres su patrimonio, en lo que constituye el mayor proceso de concentración de riqueza de la Historia, a medida que las familias pobres son cada vez más pobres. Es el país con mayor crecimiento del número de millonarios de Europa mientras que un 60% de las familias tiene dificultades para llegar a fin de mes, y un 21% vive por debajo del umbral de la pobreza, entre ellos, el 48% de los jubilados.

Mientras que los políticos claman haber subido un 28% las pensiones, los jubilados han perdido un 6% de poder de compra si descontamos la inflación y la subida de impuestos sobre el consumo y los planes de pensiones.

Claro que la inflación no existe. Todos sabemos que lo que antes costaba cien pts hoy cuesta mucho más de un euro pero siempre se nos anuncian “suaves tasas de inflación” que no nos acabamos de explicar. La de este último año habría bajado al 2,6% como consecuencia de la reducción de los precios del petróleo y materias primas, pero no como consecuencia de ninguna medida tomada para reducirla. Simplemente se dice que no existe y a correr.

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