Panear y nivelar una mezcla

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Desde que tenemos dos orejas – quien más y quien menos – percibimos los sonidos de forma que podemos diferenciar si nos llegan por nuestra derecha, por la izquierda, de frente o por detrás.

Si asistimos a un concierto acústico y nos situamos en la posición del público, el sonido nos llega principalmente de frente pero también por ambos laterales. Si estuviéramos en primera fila, podríamos diferenciar claramente que instrumentos tenemos justo en frente y cuales están a los lados.

Si nos alejamos, a medida que vamos hacia atrás, nos costaría más hacer tal diferenciación pero aun así, el sonido rebota en las paredes y en cierta medida todavía tendríamos cierta percepción derecha/izquierda.

Los sistemas estereofónicos de escucha, se inventaron para recrear esta percepción espacial del sonido. Colocando dos altavoces a derecha e izquierda del espectador y mediante un control de “panorámicos”, es posible crear la impresión de que los instrumentos suenan desde varios puntos diferentes.

El término “panear” es una castellanización de la abreviatura inglesa “pan”, abreviatura de “panoramics”, usada para denominar el control que tienen las mesas de mezclas en cada pista para poder situar espacialmente ese canal a la derecha o izquierda cuando creamos una imagen estéreo con todo el material grabado o reproducido.

La cantidad de panorámicos aplicados a una pista se ha expresado tradicionalmente con las horas del reloj y en los multipistas modernos para ordenadores, con un porcentaje. Siguiendo el método tradicional, si ajustamos los panorámicos “a las 12 en punto”, dejaríamos esa pista centrada y el sonido nos llegaría justo desde el frente. Si abrimos los panorámicos hasta las “9 en punto” a la derecha, el sonido nos llegaría justo desde la derecha con un ángulo de 90º en relación a nuestros oídos. Si ajustamos los panorámicos a las 6 en punto, entonces el sonido nos llegaría desde atrás.

Como panoramizar una mezcla

Como en muchos otros aspectos de las mezclas, no existen reglas fijas para panoramizar las pistas que conforman una mezcla.

El método más conservador sería panoramizar cada instrumento según la hipotética posición que ocuparían en un escenario. Por ejemplo el cantante principal en el centro, la batería completa detrás del cantante en el centro también, el bajo a la derecha, la guitarra principal a la izquierda, la guitarra acústica a la izquierda pero cerca del centro, por ejemplo a las 2 en punto y los teclados a la derecha muy abiertos.

panear mezcla

Este tipo de aproximación se empleó mucho en los años 60 y hoy en día se sigue empleando en jazz pero aunque no tiene porqué sonar mal, lleva a mezclas descompensadas y hechas sin mucho tiento, nos pueden causar problemas de fase.

Otra forma de ver la panoramización es pensar que tenemos dos pantallas, una a la derecha y otra a la izquierda, ambas empujando aire y que es mejor que trabajen de forma conjuntada que forzar una de ellas mientras la otra casi no trabaja.

Por ejemplo, los graves, tanto el bajo como el bombo, siempre se suelen colocar centrados a las 12 en punto. En primer lugar, porque salvo si se trata de un instrumento acústico como un contrabajo, al oído humano le cuesta mucho más identificar la posición espacial de las frecuencias graves. En segundo lugar, porque para desarrollar las frecuencias graves hace falta mover más aire que para desarrollar las agudas y dejando los bajos centrados, las dos pantallas empujan a la vez.

Por otra parte, una cancelación de fase aplicada a las pantallas, se produce cuando una “empuja” determinada frecuencia y la otra está tragando esa misma frecuencia. La una cancela el esfuerzo de la otra y aunque una cancelación de fase severa no suele darse en el mundo real, si que puede provocar mal sonido.

En las mezclas modernas se aprovecha en gran medida el efecto que tienen dos pantallas empujando a la vez y se hacen mezclas compensadas ó simétricas, dejando los graves en el centro y el resto de los instrumentos se panean en zonas cercanas a las 3 en punto a la derecha y 9 en punto a la izquierda, de forma que si hay un instrumento colocado a las 3 en punto a la derecha, se coloca otro paneado en contra de este a las 9 en punto a la izquierda.

Este es el caso de los grupos que graban con guitarras muy distorsionadas. Se graba una guitarra que va colocada a las 10 o a las 9 en punto a la izquierda y se graba un doble, es decir otra guitarra haciendo una interpretación similar a la primera, no hace falta que sea exactamente igual, que luego se coloca a las 2 o a las 3 en punto a la derecha “en contra” de la primera. El efecto son esas guitarras distorsionadas enormes que se oyen en cualquier grabación actual.

Esto mismo se puede hacer con las guitarras acústicas, con los coros, segundas voces, con dos violines, etc… se doblan y se colocan uno contra otro a cada lado, si ponemos una pista a las 9 en punto a la izquierda, ponemos su doble a las 3 en punto a la derecha. No hace falta ser muy estricto haciendo el ajuste de panorámicos, no hace falta que sean las 3 en punto exactas.

Una regla general es que los paneos muy extremos que pasen de las 3/9 en punto, no son muy adecuados porque la sensación que provocan es que el sonido nos llega desde atrás y es un tanto irreal. No obstante en las mezclas modernas se usan. Hay que guiarse por el oido.

Si solo hemos grabado una guitarra acústica, sin dobles, una idea es que no suelen funcionar paneadas muy abiertas. Suelen quedar mejor no más allá de las 11 ó 1 en punto. Se pueden panear “en contra” de percusiones auxiliares como panderetas o maracas o en contra de los platos.

Las voz principal, junto a todos los instrumentos que se consideren más importantes se colocan en el centro. Si hay una voz principal junto a otro elemento que sea importante, la voz se colocaría en el centro y el otro instrumento en zonas cercanas al centro, por ejemplo entre las 11 ó 1 punto ó incluso podría quedar entre las 10 ó 2 en punto.

La batería, se puede panoramizar dejando el bombo y la caja centradas y abriendo un poco los platos y timbales tanto a derecha como izquierda, sin pasarse de las 11 ó 1 en punto. En las mezclas actuales a veces se juega con los extremos y se manda el ride a las 3 en contra del crash puesto a las 9. De la misma manera, cuando hay dos crash, se puede poner uno contra otra para que de la sensación de que uno llega desde la derecha y el otro desde la izquierda. Personalmente las baterías muy abiertas no me suelen convencer.

Un Hammond se panea tras haber grabado el Leslei en tres pistas, un micro para el cono de graves y dos micros uno por delante y otro por detrás para captar el efecto rotatorio de la trompeta de agudos. Después en la mezcla, se dejan los graves más o menos centrados y se manda una pista de agudos contra la otra a los extremos para plasmar ese efecto rotatorio.

En resumen, voz, graves y todo lo que sea importante al centro, baterías no muy abiertas por zonas cercanas al centro y todo lo demás a los extremos alrededor de las 3 y las 9en punto sin irse mucho más atrás. Es solo un planteamiento entre otros tantos posibles.

Sistemas 5.1, 7.1, 12.1, etc

Los sistemas estéreo son un invento más antiguo de lo que pudiéramos pensar. Los sistemas con dos altavoces datan de 1881 y los sistemas surround se patentaron en los años 30, siendo usados por primera vez en el cine, en 1940 en la película de Walt Disney “Fantasia”.

Respecto a la música grabada en estéreo, el sello Remington Records realizó las primeras tomas en 1953 pero los discos estereos, vinilos en aquella época, no estuvieron disponibles para el gran público hasta 1958.

panear mezcla

En la década de 1990, se vivió todo un boom de los sistemas surround con la proliferación del llamado “home cinema”. Sistemas en los que como en el cine, se empleaban desde 5 altavoces, esto es, 3 delanteros y 2 traseros, para que el espectador tuviera la sensación de estar inmerso en el centro de la película, al menos auralmente, hasta sistemas con 7 altavoces e incluso más.

También se intentó implantar la música grabada en surround… pero ¿mejora la música escuchada en sistemas de este tipo?. La respuesta puede que sorprenda a algunos pero es no. En primer lugar, el espectador que asiste a un concierto, normalmente tiene la banda en frente y el sonido le llega de frente y algo ladeado por ambos extremos. No está rodeado por los músicos y no necesita para nada dos altavoces traseros.

Con un sistema surround se podría situar al espectador en medio del escenario pero al que se le haya ocurrido tal idea, seguro que no ha dado nunca un concierto en directo, ya que el peor sitio para escuchar música, es precisamente en medio de un escenario rodeado de otros instrumentos. Los músicos en muchas ocasiones tienen serios problemas para escuchar lo que están tocando y necesitan ayudarse de monitores auxiliares para cubrir tal necesidad. Luego pretender colocar al espectador en medio del escenario para mejorar su experiencia, es un tanto artificial e irreal.

Nivelar la mezcla

Por “nivelar” una mezcla, se entiende mover faders arriba y abajo para dejar el volumen de cada pista adecuado. Es algo que depende de cómo hayamos panoramizado cada pista porque cuando hay dos bafles empujando a la vez con la pista centrada, hay más sonido que si solo empuja un cono cuando hemos paneado ese mismo canal.

También depende de todos los efectos que apliquemos, desde compresores y reverbs pasando por ecualizadores. Si hacemos una ecualización sustractiva, la pista va a perder volumen porque quitamos decibelios. A veces los efectos traen un master de ganancia para compensar estas pérdidas y en otras tendremos que tirar del fader.

nivelar mezcla

Por esto, nivelar es algo que se tiene que ir haciendo a medida que se va mezclando porque a lo largo de todo el proceso se requieren correcciones. Hay quien comienza moviendo el fader de la caja de forma que cada golpe marque picos de -6db y a partir de ahí hace unos ajustes iniciales en el resto de los instrumentos en referencia a la caja.

Lo de los -6db es algo que ha caído un poco en desuso porque viene de la primera época digital. Por definición del formato digital, todo lo que pasaba de 0db clipeaba, es decir, producía un chasquido desagradable. En el mundo analógico no existía este tope y los mezcladores digitales para ordenador de hoy en día traen margen por arriba, lo que se llama en inglés “headroom” para que no se produzcan clípeos. Si debemos tener en cuenta que si el material va a terminar grabado en uno de los antiguos CDs, nada puede pasar de 0db porque clipeará. Una forma de asegurarse de que no suceda, es colocar un limitador tipo brick wall al masterizar ajustando el techo a -0.3db.

Lo que si que no hay que hacer nunca es normalizar las pistas que conforman una mezcla. ¿Por qué no? Normalizar es buscar el pico más alto de una pista y subir de volumen toda la pista de forma que ese pico toque un techo que ajustamos, por ejemplo los -0.3db que comentábamos antes. El efecto colateral de hacer esto, es que al elevar el sonido elevamos también el ruido que pueda contener la pista, pensemos en una pista de guitarra en la que se ha microfoneado un amplificador ruidoso, el hum de las pastillas single-coils, el ruido propio de muchos micrófonos, de los previos, etc…

Por último comentar que a veces los niveles de cada pista son dinámicos. Es decir, los volúmenes van cambiando a medida que se desarrolla el tema. En una intro, puede que tal guitarra tenga que sonar más alta que cuando entra la voz. Esto se consigue con las automatizaciones, que no son otra cosa que programar los faders para que se muevan automática en los puntos que nosotros queramos. Hoy en día con los multipistas para ordenador, se hace de forma muy sencilla con los llamados “envelopes”. Antiguamente era algo espectacular de verse porque los faders de las mesas físicas se movían automáticamente arriba y abajo ellos solos.

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