Aviso de embargo por 30 euros de aparcamiento

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Puede que suene extraño pero resulta que he recibido un aviso de “embargo de todos mis bienes” por no haber pagado una multa de 30 euros que me pusieron tras no abonar el aparcamiento en una zona azul de la calle.

Los hechos del delito ocurrieron cuando me dirigía con mi vehículo a una oficina de correos para poner un “fax”. Tenía que enviar urgentemente cierta documentación a una empresa, por lo visto no les servía un e-mail con un escaneado y me pidieron que enviase un “fax”, que desde que se generalizó el uso del e-mail en los años 90 viene a ser algo así como si te piden que pongas un telegrama o un teletipo.

Al pasar por enfrente de la oficina de correos no aparqué en doble fila justo enfrente, bloqueando todo el tráfico de un carril y probablemente a algún autobús de la parada que hay cercana. Me tomé la molestia de dar dos vueltas a la manzana hasta en encontrar un hueco y aparqué debidamente. Con las prisas ni me di cuenta de que había estacionado en zona azul y que tenía que pagar ese impuesto medieval, arbitrario e injusto por el mero hecho de usar la calle para aparcar.

En las ciudades occidentales los alcaldes se creen amos y señores y continuamente están buscando nuevos métodos de recaudación. No saben que esto es una supuesta democracia y que ellos están para representar a los ciudadanos, no para exprimirlos apropiándose de las calles y recalificando terrenos. Como lo iban a saber si muchos ayuntamientos de nuestro tiempo son centros de pura corrupción, véase el caso reciente de Marbella. Los capos quitan y ponen a dedo entre sus adeptos según vayan cayéndoles en gracia o en desgracia y el concejal de urbanismo es un semidios, cuya ardua labor permite que siga girando la maquinaria que mueve la economía de este país tercermundista; la construcción.

Al Capone

Respecto al asunto que aquí atañe, con la excusa “de solucionar” el problema del tráfico te meten un impuesto por aparcar en la calle. No importa ni la opinión ni el perjuicio que se causa al ciudadano. Un buen día las calles aparecieron pintadas de azul, con unas extrañas maquinas que tragaban dinero y no daban nada.

Como es lo “políticamente correcto” hoy en día y “lo que se lleva”, eso de que hay mucho tráfico y que no es ecológico, el ciudadano no hizo nada para defenderse, salvo en el caso ejemplar de Madrid donde los vecinos salieron a librarse del nuevo yugo impuesto en sus cabezas destrozando las maquinas recaudadoras.

Parece ser que solo ellos recalaron en que el pago por aparcar no soluciona el tráfico, solo les causa un nuevo perjuicio y solo sirve para montar una nueva empresa, con sus oficinas y sus empleados, que no produce nada, ni sirve para nada, gran mal que aqueja a muchas empresas de esta, nuestra república bananera. Si al menos te vigilasen el vehículo y lo protegiesen de posibles robos, daños o te prestasen un servicio de estacionamiento… pero no. Se han limitado a poner a unos guardianes que se pasean por las calles de arriba abajo anotando matriculas como perros de presa, a la caza y captura de todo aquel que no haya pagado el derecho de pernada del amo.

Tradicionalmente se nos ha vendido la idea de que “cualquier trabajo es digno” pero tengo muy claro que esto no es así. Si ejerzo una profesión en la que me dedico a hacer daño al prójimo, esa profesión de digna no tiene nada. Es como hacerse sicario y pretender ser honrado. Cuando veo a uno de estos tipos anotando matriculas me recuerdan precisamente a eso, a un sicario. Ni producen nada, ni prestan ningún servicio, solo se dedican a perjudicar al que cazan pero eso si, se llevan un buen sueldo y duermen bien por las noches, sin mala conciencia, sabedores del deber cumplido.

Como iba diciendo, al llegar a correos el asunto del fax se demoró. La maquina no conseguía enviarlo y tuve que esperar allí 10 minutos hasta que finalmente salió el recibo de envío correcto. Inmediante salí de la oficina y al subir al coche veo que me han colocado una bolsita de plástico en el parabrisas, con un papel alargado que parecía la cuenta de un supermercado.

…me recitaba todas las leyes que había infringido como si fuese un vulgar criminal…“Aviso de denuncia“, lo habían titulado amenazantemente y a continuación, me recitaba todas las leyes que había infringido como si fuese un vulgar criminal. Entre alucinado e indignado llegué al final del párrafo donde se me indicaba que si metía en la máquina 30 euros podía anular “la denuncia” por el terrible y execrable delito recién cometido y que si no, tendría que pagar el doble en una futura multa. He de decir que por un momento me sentí tentado y que casi caigo en la trampa pero después lo pensé; “¿meter 30 euros en una máquina por la jeta? ¿y porque no 100?, los va a meter tu…” y abandoné la escena del crimen.

Al de unos meses recibí la prometida multa, cuando ya me había olvidado del asunto, será que debo ser de moral relajada porque no me remordía la conciencia por el grave mal que cometí.

Y varios meses después, recibí el aviso de “embargo de todos mis bienes” por el agravio. Esboce una ligera sonrisa al verlo; poca cosa tienen para embargar. No sé si finalmente conseguirán sacarme los 30 euros o no pero hay algo que tengo claro; les va a salir más caro cobrarlos que no cobrarlos, pagando todos sus trámites, burocracias, comunicaciones estupidas, empleados mangantes y abogados.

Vivimos en una sociedad en la que al ciudadano honrado y perfectamente documentado, se le criminaliza por cualquier cosa y se le aplica todo el peso de la ley, mientras que los delincuentes de verdad campan a sus anchas robando a puñados, asaltando casas y apaleando a sus ocupantes, violando a niños/as y mujeres, matando tranquilamente, ejerciendo la corrupción desde las concejalías de las que se saca el dinero en sacos de basura y después se pasean como chulos de p. por los platós de televisión proclamando su inocencia y honradez a los cuatro vientos. Sale más caro que te pillen por una autopista desierta a 180km/h que le robes a miles de jubilados los ahorros de toda su vida.

20-1-2009, el ayuntamiento contra-ataca

Recibo una carta del ayuntamiento en el que se cometió la grave infracción titulada tal que así; “Carta informativa denegación Procedimiento Pago a la Carta ejercio 2009″. Comienza diciendome que estoy acogido a la modalidad de “pago a la carta” de no se qué, que desde esta misma fecha se me niega tal forma de pago y que llame a un numero para informarme. Llamo a ver que cuentan y una amable señorita, a la que se nota muy experimentada en la recepción de quejas encendidas, me confirma que tengo pendiente una multa de 27,75€ – se han debido perder 2,25€ en el tramite, conservo los recibos para probarlo – y que efectivamente, me han denegado “el pago a la carta”.

Por momentos siento que el mundo se me debería estar viniendo encima pero como no noto nada pregunto a ver que es eso del “pago a la carta” y “pago de que”. La amable señorita me explica que se trata de un aplazamiento que concede tal ayuntamiento para pagar los impuestos – por lo visto no los debe pagar ni Dios en ese pueblo – por el cual se permite a los afectados pagar en plazos o algo asi. Un tanto aturdido replico ¿y que impuestos estoy pagando yo “aplazados a la carta” en ese ayuntamiento? La amable señorita ávidamente me dice que espere un momento, que lo mira en el ordenador y sorpresa… yo no vivo allí y no debo ningún impuesto salvo su pxxa multa que bueno, mirándolo desde otro ángulo no deja de ser un impuesto… revolucionario.

Reflexiono profundamente medio segundo y replico, pues estupendo, el día que quiera que ese ayuntamiento me aplace los impuestos, iré y pagaré los 27,75€. Aunque viendo en que malgastan el dinero de los contribuyentes, montando oficinas de extorsión al ciudadano, me parece que va a ser que no.

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