Más allá de Sedna

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Que tal fue el viaje?, preguntaban. Encontré montañas de color púrpura, encontré recuerdos olvidados, encontré caminos que había andado, encontré flores marchitas que fueron mías, escuche el grito de la mariposa al morir, descubrí vanidades olvidadas, espejos rotos, ríos de oro que bañaban mi memoria, hojas arrancadas de un libro, el tiempo que no ha pasado en la distancia que me abisma y el deseo de ser inerte, sin la sabiduría del shaman consumida por las palabras necias que me corrompen, por templos dorados llenos de almas malditas, perdidas en si mismas, en sus propios yos, en sus egos confirmados, que nunca se conformaron con lo que querían ser y que no fueron.

El señor de los anillos

Una voz en off habla y pregunta; ¿entiendes el lenguaje del firmamento?, son palabras bellas, reflejos de mundos en mentes que no existieron, añorados y deseados, humillados ante la no presencia, sueños eternos que se rompen, falsas promesas ensimismadas en falsos egos, en falsos yos, en órbitas ovaladas, en espirales de cometas en falsas creencias mas allá de sedna.

Son los pulpitos desde los que los dioses hablan en el vació donde acaban las palabras.

Mas allá de sedna no hay nada y está todo, como en un agujero negro que traga la luz, que nos llama, que nos consume, que nos derrumba, que nos hace parte integrante de la nada y de un todo, que se hunde en nuestras miradas, que colapsa en si mismo y que explota escupiéndonos, y devolviendonos a nuestro sitio.

La ira del ocaso rechazándonos y nuestros mundos apagándose mas allá de sedna donde nunca hay ocaso.

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