Arévalo Jordán – Geometrias del dolor – Extractos

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Lo que anoté mientras leía a Arévalo Jordán, escritor boliviano. Arévalo Jordán es un especialista en “archivología”, primera vez que me encuentro con tal término y ha escrito numerosos tratados al respecto; “La Archivología en las Ciencias de la Documentación”, “Diccionario de términos archivísticos”, “Técnicas documentales de archivo”, “Archivos de Comercio Exterior” y un largo etcetera+archivo.

Al leer su bibliografía, la idea que me hice sobre el autor, fue de un individuo con la mente cuadrática pero sorprendemente, cuenta en su haber con varias obras de prosa poética de un estilo muy cercano a mi autor favorito, Octávio Paz, entre ellas “Geometrias del dolor”.

Este autor pone sus trabajos para su descarga en Ediciones del Sur.

Geometrias del dolor, extractos

La ignorancia es una forma de muerte
que reina en el mundo de las sombras.

He asomado los ojos a mis recuerdos
del viejo bosque dormido.

Descienden las soledades sobre mi alma
bohemia, pierdo el sueño en el espíritu de las aves.
Los escritos del agua se sumergen en los misterios de la noche.

Vuela el cuervo negro del recuerdo,
triste e indeciso sobre la pálida alfombra de una luz sin sombra.

Luciferes sin gloria.
Muere el eco de mi voz en las aguas que suspiran.

Los cielos se ponen tristes. Lloran las nubes
consultando esta muerte sin dolor, sólo con tristeza.
Ramas y hojas que tiemblan. Constelaciones del sur.

Nadie comprende por qué hoy no están las hojas verdes del ayer.
Nadie comprende por qué ruedan en las espaldas del viento.
Nadie comprende que mueren secas y no vuelven
a cantar sus voces de viento que nacen en las entrañas de las montañas.

Entré de noche en mi rostro fantasmal prendido de tus espinas vanidosas de mujer
de las noches sin luna,
de tu lado,
de tu adiós,
de mi llanto que no es tierno

Mi noche quedó triste
cuando se fueron los astros
del brazo de la fortuna.
Despertar es verme ahora
al otro lado del espejo,
dormido aun
con el sueño llorado.

eterna,
Yo
triste,
con ilusiones de ser hijos de los dioses
Sin tener cabida en los hombres,
sin sentirse,
sin ser nada.

Nunca fui.
Esta vida es un hotel sin razones ni obsequios,
sólo cofres de soledades amontonadas
con sueños de gloria y quimeras.
Somos los genios de la Nada.
¿Pueden los Muertos amar la vida?

Amé como las noches del infortunio.
Odié el día que cada paso me recordaba la vida.

Entré de noche en mi rostro fantasmal prendido de tu dolor
quise ser Hombre;
quise ser estrella,
quise ser mundo.
La vida me mostró sus senos vacíos,
sus mares secos en la nada.
Mi sufrimiento de hoy se hizo Olvido
del mañana.

Mis intenciones de definir,
Lejanía,
Soledad,
Vida,

Alegría:
Inmensidad de las hojas verdes,
el cielo azul con horizontes sin fin,
siempre al fondo tanta perspectiva:
Lejanía.
Angustia de ser o no ser

Historia conocida a medias,
sin principio ni fin.
Soledad.

silencio místico y estrellas claras,
noche de luna solitaria y bailarina.

Vuelven tristes a caer
como lluvias los crepúsculos,
en silencio,
despacio,

Mi flor espera la mañana
para marchitarnos juntos.

Vuelven a nacer
como lluvias los crepúsculos
con los brazos tensos de la inspiración
y el cielo ensangrentado por el Destino.

Vuelven a caer
ojos con tonos silenciosos,
tristezas de un paraíso,
los labios que muerden el reposo,
el tiempo,

Tus manos palpan el vacío,
mis palmas acarician tus recuerdos.

“qué ajeno, qué extraño”,
alguien más adentro de mi alma,
más lejos,
más infinito
que parece no fuera mío nunca.

resignado.
Pisando la arena escurridiza
con los pies desnudos dejando huellas
sin retorno,
con recuerdo de espuma, sal y mar
trasformadas en silencios cortos
entregando mi tristeza
más triste aún por perderla
como un tesoro hurtado del pasado.
El mar borra mis penas
y mi silencio se sumerge en el horizonte
dibujando crepúsculos nuevos,
y nuevos amaneceres con crepúsculos viejos,
denunciando a cada paso
que me voy nuevamente solitario y silencioso,
que me voy nuevamente con mi soledad
a inaugurar nuevos cantares
con voces antiguas,

He visto el tiempo al revés
como quien mira inocente
la otra cara de la medalla
y quise en su vacío encontrar
el viento y la luna
pero tuve que regresar
como una sombra regalada,
como un relámpago inconcluso,
como una espada sin mango ni empuñadura.
Las hojas secas eran el retoño
de la vida,
la esperanza era el sueño del insomnio,
la promesa una intención del pobre.

He visto el tiempo al revés
como quien mira inocente
la otra cara de la medalla
y encontré mis sueños
abandonados a la intemperie,
prendidos de un trozo de mi alma,
mis palabras se disecaron en el recuerdo
conservando mis secretos
en cada rincón de las horas.

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