La estafa de las bolsitas de té

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Vaya por delante que en plenitud de facultades, soy perfectamente consciente de que este articulo que voy a meter entre ceja y ceja al lector es muy friki.

También quiero dejar claro que a uno, por el mero hecho de tomarse un té, no le empiezan a venir a la cabeza extrañas teorías económicas conspiranoicas sobre modelos de negocio inflacionarios. No, este artículo estaba premeditado y estudiado durante días, lo cual incluso dice menos en mi favor.

Acudimos a un supermercado y compramos dos cajas de “Te Blanco”. No desvelamos la marca porque por estas latitudes, vivimos bajo un sistema de corrupción generalizada, perfectamente institucionalizada y legalizada, donde está a la orden del día que alguien que se atreva a denunciar una estafa, acabe recibiendo él mismo una demanda que suele terminar con una cuantiosa multa, por listo.

Al coger la caja de té con la mano, da la sensación de que está muy vacía, demasiado hueca. Al agitarla suena como si dentro hubiese algo suelto. En el reverso indica que contiene 20 bolsitas con 1,25 gramos de té cada una.

bolsitas de té

Al abrir la caja confirmamos que no está muy llena, da la sensación que en una caja de este tamaño entrarían al menos doble cantidad de bolistas. Además, curiosamente las bolsitas vienen poca abajo, es decir, la parte de abajo, donde más abultan, la han colocado arriba, para crear sensación de más bulto.

bolsitas de té

Ponemos las bolsitas del revés, como sería lo propio y las empujamos hacía un lateral de la caja. Como podemos comprobar en la foto, habría espacio suficiente como para albergar mas o menos el doble número de bolsitas. Para comprobarlo, vaciamos la segunda caja de té que habíamos adquirido e introducimos todas las bolsas en la primera caja. Caben perfectamente.

bolsitas de té

Ahora hagamos números. Cada caja cuesta 2,35€.

  • Té Blanco, caja 20 bolsitas, 1,25 gramos cada bolsita = 2,35€
  • 1,25 gramos x 20 bolsitas = 25 gramos en total
  • 2,35€ / 25gramos = 0,094€ el gramo
  • 0,094€ x 1000gr = 94€ el kilo

Hemos pagado el té a 94€ el kilo. Un kilo de té blanco comprado a granel no cuesta ni 60€, si es que lo encuentras claro, ya que el sistema se auto-defiende; en una gran ciudad, las tiendas que venden té a granel suelen estar contadas y aun así, no hacen rebajas en los precios por compras al por mayor. Suelen vender paquetes con 100gr a un precio no tan elevado pero elevado de todas formas.

¿Y a que viene esta frikada? Pues a que este modelo de negocio está presente en casi cualquier ámbito de nuestra sociedad y luego nos quejamos de inflación, cuando nuestro sistema económico funciona de forma inflacionista con tendencia al infiníto. “Aquí el que no corre vuela”, de forma perfectamente legal. ¿No? veamos mas casos.

La estafa de la tinta china

¿Pagaría usted 600€ por un litro de tinta? Si, si, usted que está leyendo este blog, no mire a otro lado. Probablemente ya lo haya hecho si es usuario de una impresora de tinta. Voy a poner un ejemplo que conozco de primera mano sin decir la marca. Modelo de impresora 960. Lleva 7 cartuchos de tinta, “para ahorrar”, 5 de tinta color y dos de tinta negra.

El precio de cada uno de los 7 cartuchos de tinta para esta impresora oscilan entre los 17€ en la tienda oficial del fabricante y los 14€, precio más barato que podemos encontrar. Cogemos este último. Cada cartucho contiene 17 mililitros de tinta.

  • 1 cartucho de tinta con 17 mililitros de tinta = 14€
  • 14€ / 17 mililitros = 0,823€ el mililitro
  • 0,823€ mililitros x 1000 mililitros = 823€ el litro de tinta

cartuchos de tinta

Pero aun hay más. Los cartuchos de tinta “oficiales” no solo tienen diseños laberínticos en su interior para que no los puedas pinchar y recargar. Llevan un chip que por el mero paso del tiempo, indica a la impresora que el cartucho tiene menor nivel de tinta, aunque esta no haya sido consumida. Cuando pasa cierto tiempo, el chip indica a la impresora que no hay tinta y deja de funcionar. En el caso de la 960, si uno solo de los cartuchos deja de funcionar, toda la impresora deja de imprimir.

Cierto es que existe un mercado paralelo de consumibles reciclados y recargables. El problema es el mismo que con el té. No se encontran precios “al por mayor” y se sigue pagando un pico.

Los intermediaros de alimentos

Como es de esperar, los bienes básicos como los alimentos, no son ajenos a este modelo de negocio. Según la organización agraria COAG y las organizaciones de consumidores UCE y Ceaccu, los alimentos se encarecen un 436% de media del campo a la mesa.

En Mercabarna, Barcelona, un agricultor saca por un kilo de tomates 10 céntimos, mientras que el consumidor los paga a 1 euro en la tienda.

En Madrid un kilo de berenjenas cuesta en origen 0,25 euros y en la tienda valdrían 1,86€ (744% más). Un kilo de cebollas, en origen cuestan 0,13€, en la 1,13€ (869% más).

¿Qué ha pasado? Los mayoristas pactan los precios a los que compran los alimentos y pactan los precios de venta a las tiendas.

Un agricultor en teoría podría llegar a Mercabarna con su camión cargado de tomates y elegir entre los 200 distribuidores que hay, el que mejor oferta le haga. Pero no, estos distribuidores se reúnen cada día y marcan un precio de entrada. El agricultor ya puede dar vueltas con su camión, que ninguno le va a ofrecer más que otro.

Por la otra puerta puede llegar el encargado de una frutería a comprar tomates y en teoría podría elegir al distribuidor que mejor precio le ofrezca. Tampoco, en su reunión, los distribuidores marcan un precio de salida. Un consumidor paga en la frutería; el precio del agricultor, más el precio del distribuidor (o especulador alimentario ya que realmente no hace nada), más el precio del comerciante, más los impuestos directos e indirectos que se han ido sumando en la cadena.

En un negocio tan boyante, lo importante no es tener una fruteria, es hacerse con una parada en Mercabarna, que viene a costar 600,000 euros, 100 millones de las antiguas pesetas.

¿Hablamos de inflaciones con tendencia al infinito?

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