Legalizar los trios y casarse en el banco

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Esta semana nos desayunábamos con la sorprendente noticia de que los analistas de las catorce mayores inmobiliarias españolas, el G-14 las llaman, prevén vertiginosas subidas en el precio de la vivienda de aquí a dos años.

Y no solo eso, el presidente de este lobby, Fernando Martín (que suspendió pagos en el 2008), afirmaba taxativamente que el precio de la vivienda nueva no va a bajar y que los tipos de interés no van a subir, además de advertir que la situación actual amenaza con más paro en el sector si se no se agiliza la urbanización del suelo.

En otras palabras, que cuando desaparezca la sombra de una crisis bursátil causada por la crisis subprime venida del otro lado del charco, nos preparemos porque todo volverá a su cauce, al estado “normal” de las cosas y el precio de la vivienda seguirá subiendo y subiendo hasta el infinito.

Aunque que por otra parte, no se cuando se han salido de su cauce ya que las bajadas que nos anuncian en sensacionalistas noticias, “ya han bajado!” no dejan de ser desaceleraciones en las subidas y más tiempo de espera para poder vender una casa. En el buzón dejan la revista de una conocida inmobiliaria y cuando te ponen los precios expresados en las antiguas pesetas no sabes si estas leyendo los precios o los números de contacto porque todos empiezan por 91 seguidos de 6 cifras.

Uno se pregunta, si ya hacen falta dos sueldos y casarse para poder pagar una hipoteca y aun así, con dos sueldos estamos con el agua al cuello, ¿por qué no legalizar los tríos de una vez?. Si en el fondo todos sabemos que tarde o temprano harán falta tres sueldos para poder pagar una hipoteca, así que ¿para que perder más el tiempo?. No seamos cínicos y pretendamos negar la evidencia. Además, a estas alturas de la película no nos vamos a escandalizar ni a ponernos moralistas; primero fue el divorcio, luego el matrimonio gay y ahora ¿por qué no dar un paso más y seguir avanzando?

Mirémoslo por el lado positivo, todo serían ventajas; los pagos de la creciente hipoteca estarían mucho más desahogados y así, el precio de la vivienda podría seguir subiendo tranquilamente hasta la siguiente legalización, de los cuartetos o los quintetos, quien sabe. Es decir, que encima sería bueno para la economía y nuestro PIB basado en el ladrillo. Los hijos estarían mucho mejor cuidados porque tendrían dos papas, o dos mamas, según el tipo de trío y su educación sería mucho más desahogada, habría menos problemas al llevarlos y recogerlos de la escuela, etc… Todo un cúmulo de ventajas que estamos dejando pasar desaprovechadamente.

Casarse por el banco

matrimonio

Y bueno, ya que estamos con lo del matrimonio, el otro día leía el consultorio legal de una revista donde un individuo explicaba que había roto con su novia a cuatro meses de celebrar la boda y preguntaba que pasos tenía que dar para deshacer la hipoteca de 40 años que había firmado.

El pobre incauto no se daba cuenta de que en realidad ya se había casado en el momento que firmó la hipoteca al dar el “si quiero” al director del banco.

Esto de los préstamos comienza ya a ser publicidad engañosa. Antiguamente el elemento vinculante que mantenía unido un matrimonio era dios y la iglesia, después lo fue el estado con el advenimiento del matrimonio civil y después, tras la instauración y socialización del divorcio, no quedó más dios ni estado que la hipoteca del banco para mantener atado un matrimonio.

Así que de nuevo uno se pregunta, ¿por qué no nos dejamos de cinismos y somos de una vez pragmáticos? Celebremos las bodas en el banco. Si en el fondo todos sabemos que es el momento en el que te estás casando de verdad, cuando firmas la hipoteca, lo demás se ha convertido en un paripé folklórico. ¿Para que vas a tener que ir a la oficina del juez y luego montar un show en la iglesia?

Se podría instalar una salita adjunta en los vestíbulos de las oficinas de los bancos y ahí mismo se oficiaría la boda, con el director del banco como maestro de ceremonias. Incluso con un poco de suerte, podría venir a casarte Emilio Botín si la boda la celebrases por el Banco de Santander, que sería el equivalente a que viniese a casarte el obispo por el antiguo rito.

En vez de anillos, cuestan un ojo de la cara que se podría aprovechar mejor para pagar al banco, los novios intercambiarían plumas y firmarían la hipoteca ante la solemne pregunta de “don fulanito de tal, ¿firma con doña menganita de cual esta hipoteca, para lo bueno y lo malo, en la salud y en la pobreza, en la riqueza y en la enfermedad, hasta que la deuda se liquide.?” – “Si firmo”, anunciarían convencidos los cónyuges y echarían una firmita. Alé, ya podéis tirar el arroz y comer bien hoy.

A no ser de que al preguntar si hay alguien en la sala con motivos para que la hipoteca no se celebre, apareciese un agente de la oficina de morosos o algo. Pero bueno, eso sería ya otra historia.

Ejemplo práctico; dos sueldos de 1500€ no pagan una vpo

A Esteve Ripoll y a su pareja se les adjudicó, en justo sorteo, una vivienda de protección oficial vpo. Esteve y su pareja contaban con dos sueldos de bien que sumaban 3000€, más sendos contratos de trabajo fijo. A pesar de ello, acudieron a 15 bancos y no lograron que ninguno les financiase los 270.000€ requeridos para el pago del piso, que representaban una conveniente letra de solo 1.200€ al mes durante los próximos 18 años y 9 meses siguientes. A consecuencia de la falta de financión, se vieron obligados a renunciar a la vpo.

¿Quien se ha equivocado aquí? ¿la entidad bancaría? Esta claro que el banco, gracias a su impecable conducta, ha sido el primero en percatarse de la situación de irresponsabilidad crediticia, tras el correspondiente estudio de sus economistas. Dos empleos fijos de 1.500€, no alcanzan para pagar una vpo, ¿a donde van este par de insensatos?. Menos mal, el banco ha actuado en consecuencia, quizás con dureza a ojos de algunas voces críticas pero la de lagrimas y sinsabores futuros que tiene a bien ahorrar a esta pareja.

¿Se equivoca la emprendedora pareja que pretendía iniciar una plan de vida, fundar un hogar, tal vez incluso con hijos? Quizás han incurrido en un pecado venial de juventud, por aventurarse en el mundo de las hipotecas sin base suficiente que los avale, amen de insuficientes ingresos mensuales. Aquí es a donde queriamos llegar.

¿Se equivoca el estado al conceder arbritariamente una vivienda a quien no puede pagarla o en defender el aterrizaje suave del precio de la vivienda, con subidas iguales tan solo a la inflación? Rotundamente no. Un aterrijaze suave con la inflación actual implicaria subidas del 5% anuales, en el caso de nuestra joven pareja reportaría suculentos dividendos;

5% x 18,75 años = 93,75% inflación acumulada a lo largo de la vida de la hipóteca

93,75% x 270.000€ = 523.175€

Es decir, que encima se les está negando un negocio redondo, porque lo que ahora les cuesta 270.000€, lo podrán vender dentro de 18,75 años por 523.175€, sin tener en cuenta el factor euribor. En ese tiempo, otra emprendedora pareja aparecerá y pagará gustosa ese medio millón de euros para así dar comienzo a un nuevo prospero ciclo de subidas.

Queda por lo tanto demostrado que lo que falta aquí es un tercer sueldo de 1.500€ y todos estarían contentos; el banco, el estado y la pareja, ahora convertida en trio. Dejemos de poner en peligro el sistema ecónomico basado en el ladrillo y legalizemos los trios ya!

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