La bestia

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El llanto de una flor marchita, abatida, vencida, humillada y arrepentida por la belleza desperdiciada. Una mas de sus hojas cae. Los animales se apartan temerosos.

El rostro retorcido en un gesto horrible, babeando, los ojos saliéndose de las orbitas, enardecidos por la ira irracional, la esencia de su ser; destrozar sin ser consciente.

Pasos como apisonadoras, el suelo retumba, se acerca. La bestia golpea la puerta intentando derribarla y sus gritos ensordecedores atraviesan la pared.

Por un instante me convierto en un niño asustado en su cama, queriendo despertar de un terrible sueño. Los golpes retumban en mi cabeza, sus ecos resuenan sin dejarme escapar.

la bestia

Vivir con la bestia no tiene remedio; o te mata o te convierte en ella. Solo habla y entiende un lenguaje que no tiene palabras. Detesta lo que no comprende y no comprende casi nada; cada nota, cada verso, cada ápice de belleza le hacen retorcerse de ira en su locura, le consumen por dentro hasta que estalla. El horror es el reino que gobierna.

La puerta no cede pero la bestia enfurece mas y se retira buscando en que descargar su ira.

El niño despierta convertido en hombre. Su poderes son la razón y la fuerza. Superan con creces a los poderes de la bestia; la brutalidad y el miedo.

El hombre abre la puerta y atraviesa el umbral de sus miedos. Encuentra a la bestia atacando al ser mas débil y la derriba con un leve movimiento, sin esfuerzo. Con asombro y aun mas enfurecida, la bestia intenta leer en los ojos del hombre, sin darse cuenta de que ha llegado el fin de sus días. El hombre la tiene bien sujeta pisando su cabeza mientras se revuelve intentando librarse. El hombre mira abajo y contempla la escena patética de un despojo acabado reclamando su poder recién perdido.

Y se pregunta; ¿que hacer con la bestia?; si la mata se convertirá en ella y si la deja ella le matara a el.

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