El accidente de James Dean

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Si tuviéramos que extraer una moraleja del accidente que se cobró la vida de James Dean, el 30 de Septiembre de 1955, poco tendríamos que decir porque en realidad fue bastante desafortunado.

Tal vez podríamos apuntar que hay que parar en todos los cruces, aunque tengamos preferencia, además de usar las medidas de seguridad que tengamos a nuestra disposición; cinturón de seguridad y reposacabezas. En aquella época, o no existían, o no eran obligatorias en casi ningún país.

James Dean adquirió su primer coche de carreras rodando “Al este del Eden” en 1953, un MG TD, que poco después cambiaría por un Porsche 356 Speedster. En Marzo de 1955 hizo segundo en la carrera “Palm Springs Road Races”, segundo en el torneo de Bakersfield en Mayo y rompió el motor en la carrera “Santa Monica Road Races” a finales del mismo mes.

El Spyder de James Dean

No es que Dean fuese un temerario, la afición por las carreras hay que encuadrarla en su tiempo, momento en el que en USA se vivía un auténtico boom del sector automovilístico y las competiciones de aficionados estaban en pleno auge. El Speedster, tal y como comentábamos en 11 descapotables clásicos, era un coche diseñado para el mercado de aficionados a correr torneos amateurs. Hacía las veces de coche de calle y al mismo tiempo de competición, desmontando el parabrisas especial que traía.

Durante el rodaje de “Rebelde sin causa” cambió el exhausto Speedster por un Porsche 550 Spyder aunque el siguiente rodaje, el de “Gigante” en 1956, le apartó temporalmente de la competición.

El Spyder fue personalizado por George Barris, posterior diseñador del famoso Batmobile, quien le pintó el numero 130 y fue bautizado como “Little Bastard” por Bill Hickman, otro corredor, amigo personal de Dean que formó parte de su equipo como instructor, especialista en rodajes de escenas peligrosas con coches, notablemente en las persecuciones por San Francisco de “Bullit”. El mote “Little Bastard” venía de una broma que tenía Dean, Hickman le llamaba “Little Bastard” y Dean a él “Big Bastard”.

El accidente en la Ruta 466

El fatídico accidente ocurrió el 30 de Septiembre de 1955, cuando se dirigía a las carreras de Salinas, California, poco después de terminar el rodaje de “Gigante”. Por la mañana preparó el coche con su mecánico, Rolf Wütherich en el taller de Barris y al mediodía pensaban trasladar el coche remolcándolo con un coche familiar que Dean tenía para tal labor, un Ford Country Squire Woodie station wagon.

En el último momento Dean cambió de idea y decidió conducir el Spyder él mismo hasta Salinas para familiarizarse más con el vehículo. De copiloto iba Wütherich y detrás le seguían en el Ford Country, Hickman con el fotógrafo Stanford Roth, que quería hacer un reportaje sobre las carreras de Dean. Sin saberlo iba a documentar con sus imagenes el último viaje de James Dean.

Ambos vehículos fueron multados por saltarse un límite de velocidad de 90km/h, circulando a algo más de 100km/h, a las 3:30 al pasar por el Condado de Kern. De aquí surgió la teoría de que el posterior accidente se debiese a un exceso de velocidad.

El cruce de la ruta 466 con la 41

Tras repostar en Lost Hills, en una gasolinera llamada Blackwell’s Corner, Dean bajaba por la ruta 466 cerca de Cholame y entre las 5:30 y 5:45, colisionaba frontalmente con un Ford Custom Tudor coupé del 50 que se saltaba un ceda el paso al girar a la izquierda, para salirse a la ruta 41, al parecer no había visto el coche de Dean.

El Custom Tudor lo conducía un estudiante de 23 años, Donald Turnupseed, que declaró a la policia no haberse percatado de la presencia de otro coche, quedando en libertad y tras examinar el caso un juez, libre de cargos. Tal vez, al ser el Spyder un coche de altura muy baja y de color gris, se mimetizó con el asfalto.

Lo último que dijo Dean a su adormilado copiloto era que el Ford “les había visto y que tenía que parar”, al tener ellos preferencia, por lo que no aminoró. Una sencilla costumbre que hubiera salvado la vida a Dean es parar en todos los cruces, ya sea en carretera, ciudad, con preferencia, con semáforo en verde o guardia indicándo que adelante. Aminorar, mirar a los ojos al conductor del otro vehiculo y hasta que no quede claro que va a parar o ver que ya ha parado, no entrar en el cruce.

El Spyder de James Dean tras el accidente

Turnupseed solo concedió una entrevista a lo largo de su vida sobre el suceso. Fue a las pocas horas del accidente, relatando que cuando colisionaron pudo ver claramente un cuerpo salir lanzado sobre el parabrisas de su Ford, lo que demuestra el efecto de un impacto a cierta velocidad. En la foto de la izquierda se aprecia un golpe en el cristal del Ford.

Tambíen se aprecía que el golpe en ambos vehículos no es completamente frontal, sino que está un tanto ladeado por la parte del conductor en los dos. Esto podría indicar que cuando Dean entró en el cruce, el Ford no lo había hecho aun por unas milesimas de segundo y que fue el Ford el que embistió al Spyder.

El oficial de policía que acudió al lugar, Ron Nelson, estimó que el coche de Dean iría más o menos a 90km/h, tal vez a más pero probablemente dentro del límite permitido. Tanto Dean como Wütherich salieron volando. Wütherich acabó en la cuneta, se rompió la mandíbula y unos cuantos huesos pero sobrevivió, recuperando la consciencia tras pasar cuatro días en el hospital. Dean debió volar hasta el Ford pero luego quedó dentro del Spyder, tan maltrecho que tras ser trasladado, era declarado oficialmente muerto a las 5:59pm. Hickman que iba 3 o 4 minutos por detrás con el remolque, le había sacado del coche, afirmando que murió en sus brazos antes de que llegase la ambulancia.

Esto pone en relieve dos cosas; que la violencia de la colisión iba a ser mortal tanto a 90 como a 120 lo que demuestra lo relativo y arbitrarios que son los límites de velocidad. En segundo lugar, lo importante que es usar medidas de seguridad como el cinturón o el reposacabezas; el cinturón hubiera evitado que James Dean saliera volando y el reposacabezas hubiera evitado que se desnucará después, cuando el cinturón para el cuerpo y el empuje es hacía atrás proyectando violentamente la cabeza en dirección inversa. Un volante de goma y un airbag hubieran hecho el resto pero entonces no existían. Turnupseed no se hizo ni un rasguño porque el motor del Ford hizo de parapeto. El motor del Spyder estaba detrás.

La maldición de “Little Bastard”

Siete días antes del fatídico accidente, Dean se encontró a la salida de un restaurante con el actor Alec Guinness, le enseñó el Spyder y Alec, que encontró un punto siniestro en aquel coche, le dijo literalmente “si te subes a ese coche te encontrarán muerto en él de aquí a una semana”. Aquí empieza oficialmente la maldición del Spyder de Dean.

Según una entrevista concedida por George Barris, no solo Guinness tuvo un mal presentimiento sobre el coche, Eartha Kitt, amiga de Dean le instó a deshacerse de aquel coche, Ursula Address, novia de Dean, se negaba a subir, el propio George Barris, dueño del taller donde pusieron el Spyder a punto, tuvo una mala sensación cuando vio salir del taller a Dean conduciendo el coche.

El Spyder de James Dean

Von Dutch, empleado del taller, preparaba los pinceles para pintar el logo “Little Bastard” la misma mañana del accidente y al coche, que estaba parado en su plaza, se le saltó una marcha y se fue solo hacia delante, golpeando la pared del garaje y rompiendo el intermitente izquierdo. Como el coche iba a volver al taller tras la carrera, no lo repararon. La foto de la izquierda confirma el foco roto.

Tas el accidente, el Spyder destrozado fue trasladado a la granja de Marcus Winslow, tio de Dean y lugar donde se había criado. George Barris compró el coche y se lo llevó al taller sin el motor y sin la transmisión porque Marcus ya había vendido estas partes a un par de médicos que las habían comprado para instalarlas en sus propios coches de carreras. También había vendido las ruedas de atrás.

  • 1ª víctima; Al poco, el médico que había instalado el motor de Dean, se salía de la carretera con el coche, chocaba contra un árbol y moría en el acto.
  • 2ª víctima; El otro médico volcaba con el coche en el que había instalado la transmisión de Dean y quedaba parapléjico.
  • 3ª víctima; El corredor que había comprado las dos ruedas de atrás del Spyder, le estallaban ambos neumáticos en plena carrera y moría en el accidente.

Tras recibir el vehiculo en el taller, la patrulla de carreteras de California alquiló el Spyder accidentado a Barris para mostrarlo públicamente en varias localidades, como ejemplo de las consecuencias que tienen los accidentes de tráfico. Durante la mini-gira empezaron a suceder más cosas extrañas.

En Fresno, el edificio donde estaba expuesto el coche, ardió completamente y lo único que quedo intacto fue el propio coche.

El Spyder de James Dean tras el accidente

4ª víctima; Mientras lo remolcaban a San Jose, se desprendió una de las puertas, cayéndo encima de un mecánico y rompiéndole la pierna.

5ª víctima; En la escuela de Sacramento donde se expuso después, el coche se soltó de nuevo rompiendo la cadera de un estudiante.

6ª víctima; Poco después, un ladrón intentó llevarse el volante de recuerdo y se rompió el brazo al intentar sustraerlo. Para entonces la prensa se había hecho eco de la maldición de “Little Bastard” y publicaba todos los acontecimientos relacionados con el coche maldito, es decir, que esta serie de sucesos están bien documentados.

7ª víctima; En otro traslado, el conductor del camión en el que el Spyder era transportado, tenía un accidente, salía despedido de la cabina y “Little Bastard” le caía encima aplastándole, cobrándose una vida más.

8ª víctima; Esa no fue la única vez que el coche caía del camión mientras era transportado; en una segunda ocasión se volvía a soltar causando otra muerte.

En una tercera ocasión, esta vez estaba cargado en el camión y el camión estacionado. Al camión le fallaron los frenos aplastando a un coche aparcado con Little Bastard a sus espaldas.

El Spyder de James Dean Litte Balstard logo

9ª víctima; Un individuo que había robado una pieza del coche como souvenir, llamaba a George Barris y le suplicaba que aceptase su devolución porque desde que la había cogido había perdido su trabajo, su casa, a su mujer, su hijo y se encontraba ingresado en el hospital con una enfermedad mortal diagnosticada.

En 1959 la gira del coche concluía y el Spyder era enviado de vuelta al taller de Barris en el container sellado de un tráiler. Cuando abrieron el container se encontraron con que el coche había desaparecido.

Diez años después, Barris contrataba la instalación de unas cámaras de vigilancia en su taller a un investigador privado, J.J. Arms. Barris comentó la misteriosa desaparición del Spyder y Arms se ofreció para investigar. Tras revisar los pesajes que se hicieron del tráiler a lo largo del trayecto, desde Florida a California, dedujo que el coche nunca había sido cargado. Interrogaron al conductor y el conductor afirmaba que él solamente había conducido tras firmar los papeles al recibir el container sellado, sin llegar a abrirlo.

Con el paso de los años, se llegó a ofrecer un millón de dólares por la recuperación del coche pero nunca ha aparecido de nuevo, a saber el reguero de muerte que seguiría dejando ¿no?.

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