Hoy es Halloween y mañana navidad

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Supongo que cualquier lector que se deje caer por esta web también lo habrá notado; en los últimos años, el periodo navideño se ha ido ampliando poco a poco, extendiéndose a lo largo de todo Noviembre, desde su emplazamiento tradicional en Diciembre.

Estoy convencido que incluso devoraría Octubre si no encontrase en el 31 de dicho mes con su tope natural; Halloween.

Y es que hay quien ha visto un filón comercial en la fiesta vanagloriada por los estadounidenses y se empeña en importarla forzadamente con mayor o menor éxito. Y como solo dura una noche, al día siguiente te meten la navidad.

No imagino el día en el que hordas de crios mongolizados, se dediquen a entrar en bloques de 13 pisos y recorran planta por planta, tocando todos los timbres al grito de “truco o trato”. La respuesta seguramente sería osca pero si los vecinos siguiesen el juego, antes de llegar a la última planta, los pobres niños estarían arrastrando un saco de chucherías como para abrir un puesto de golosinas en el mismo portal. Porque en España, la gente en general, no vive en magníficos chalets con jardín, al amparo del sueño americano. Aquí la gente vive el sueño de Vallecas, hacinada en moles de hormigón que se dividen en cárceles de 40m2, por las que pagan monstruosas hipotecas durante toda su vida trabajando de sol a sol.

Hoy es Halloween

Ahora bien, parece que la cosa de momento no ha ido a mayores y la artificial fiesta ha quedado en un término medio. Algún “cotillón” con gente disfrazada de espantajo, fácilmente evitable en todo lo posible y algún local de esos que están siempre medio vacios, ambientado con velas y luces bajas intentado dar el pego pero sin conseguirlo.

Puestos a elegir entre el empalagamiento de la navidad y el de Halloween, me quedo con Halloween sin dudarlo, por lo de que me gusta estar a la luz de las velas y porque me fastidia “un huevo” que me metan el foco en la cara. Solo dura una noche y se acabó. El día que las manadas de críos llamen incesablemente durante horas a la puerta, entonces me volveré a la navidad, si es que tengo que elegir. Luego no es extraño desayunarnos el 1 de Noviembre con la sórdida noticia de que un niño estadounidense, cayó abatido por los disparos que atravesaron la puerta al tocar el timbre de uno de esos bonitos chalets con piscina americanos.

Cabe señalar que por estas latitudes, más de uno se acuerda de los muertos del otro, no por celebración sino asqueado por la importación de fiestas foráneas, cuando precisamente lo que sucedió fue todo lo contrario. Fueron los papas Gregorio III y Gregorio IV los que movieron en el siglo VIII el día de todos los santos católico, del 13 de Mayo al 1 de Noviembre, para tapar una fiesta pagana del norte de Europa en la que se celebraba lo mismo pero de una manera más cívica.

Aunque eso es ya agua pasada porque hoy en día, sea como fuere el 1 de Noviembre es Navidad. Las luces ya están puestas en la calle. De no ser por la crisis de turno y por “lo del cambio climático”, ya estarían encendidas, deslumbrando al vecino del primero. Estoy seguro que “lo del cambio climático” importa lo justo para ser políticamente correctos y no escandalizar a la opinión pública, no sea cause efecto contrario al buscado. Si no ya estarían a todo trapo.

y mañana navidad

La maquinaria del marketing no se para tras Halloween. Sigue a piñón fijo hasta las rebajas del 7 de Enero, dos meses y medio después. Si no fuese por la temida cuesta de ese mes, llegaría tranquilamente a los carnavales de Febrero o el día de San Valentín, ambas, fiestas comerciales de guardar.

El 1 de Noviembre en punto, los supermercados y centros comerciales están rellenos de polvorones, turrones, juguetes, adornos navideños horteras, regalos inservibles, mientras los medios de comunicación empiezan a machacar desde todos sus frentes; televisión, radio, prensa e internet.

El objetivo es ir creando ese ambientillo de falsa felicidad y prosperos deseos a finales de año, de “vuelve a casa vuelve”, que lleva a la gente a consumir compulsivamente y a organizar celebraciones descerebradas. Suntuosas mesas a las que se sientan comensales, sonrisas hieráticas felicitando “las pascuas” aunque la pascua sea en Marzo, cuando lo que de verdad desean es volverse a Halloween para acordarse de todos los muertos del que tienen al lado. Por no hacer el feo, prefieren decírselo con espantosos calcetines o sueters que llevan escrito la fama de sus madres en los colores.

Con especial devoción espero el “momento cava en vaso de plástico”, consciente de que la navidad no queda inaugurada oficialmente hasta que se produce la situación. A pesar de repetirse año tras año, el cava siempre escaso nunca da para llenar el último minúsculo vaso y con cara acongojada, alguien tiene que escuchar a dos tipos decir; ”¿abrimos otra? – venga!”, como si estuvieran a punto de tirar la casa por la ventana. MCD.

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