Verano del 2008, el año en el que conocimos la especulación con materias primas

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Desde el punto de vista económico, si por algo será recordado el verano del 2008, será por la subida del precio del petróleo, lo que provocó la consecuente subida de los carburantes, llegando a poner contra las cuerdas a muchos sectores, empezando por el del transporte y tumbando el déficit comercial de países dependientes de los combustibles fósiles, como es el caso de España, donde se disparó al 8,4% en los 7 primeros meses del año.

Como en toda crisis que se precie, pronto comenzaron a sonar las séptimas trompetas del apocalipsis y a perfilarse futuros mad-maxianos, tras encender la alarma del agotamiento de las reservas de petróleo, que obviamente deberían empezar a estar ya exhaustas.

¿Obviamente? No tengo ni idea de cuáles son las reservas reales del oro negro ni creo que nadie pueda saberlas con exactitud pero la escalada de los precios en el verano del 2008 no fue debida a un agotamiento sino a la especulación con materias primas, las llamadas “commodities”.

¿Qué pasó exactamente? El precio del barril Brent había rebasado en Marzo la entonces “barrera psicológica” de los 100$ llegando a alcanzar los 147,5$ en Julio. Sin embargo, a principios de Octubre rondaba los 90$ de nuevo. Las subidas varias fueron el resultado de múltiples causas, como suele ser lo lógico en estos casos pero esta vez, un factor determinante era el mercado de “futuros”.

Gasoline Ration A

Y es que las materias primas, tradicionalmente se han negociado con contratos de “futuros”, es decir, negociar con el productor de una materia prima una futura compra a un precio determinado; tú me reservas tal materia prima para el mes que viene y yo te la compro a tal precio.

Esta práctica se remonta a los fenicios y la antigua Grecia. Si lo pensamos, aduce a una completa lógica; asegurarse la materia prima suficiente para poder seguir produciendo un determinado producto en el futuro.

Pero además, resulta que estos contratos de “futuros” se negocian como si fueran acciones de bolsa en sus propios mercados de intercambio. Esta práctica encarece la materia prima que llega a las factorías.

¿Como? Muy sencillo; imaginemos un contrato de 100 toneladas de cobre por 100 hipotéticos dólares. De repente la demanda de algún producto hecho con cobre, como por ejemplo los cables, se incrementa y se necesita más cobre. Al subir su demanda, el valor del cobre se aprecia y por ende, en el mercado de futuros los contratos de cobre pasan a valer más. El dueño del contrato de cobre para tal mes, ese que compró por 100$, ahora lo puede vender por 110$ o por lo que pueda sacar y este contrato puede ir cambiando de manos, subiendo y bajando de precio según las circunstancias, hasta que expire y la materia prima deba ser entregada.

Estos movimientos especulatorios son especialmente sensibles cuando se hacen con materias primas estratégicas, escasas o dependientes como es el petróleo. Los contratos futuros de una materia prima imprescindible, pueden usarse como refugio para especular con ellos cuando la bolsa no va bien y se pueden marcar tendencias alcistas por el mero hecho de la especulación sin que haya un incremento real de la demanda, tal y como pasa con las acciones de bolsa.

Esto es lo que sucedió con el petróleo por ejemplo el 22 de Septiembre del 2008. En un solo día, el precio del barril Brent subió 25$ pero antes de cerrar la sesión, la subida bajo a los 16,37$. ¿Por qué? Las causas de estos movimientos se conocen más o menos bien porque las subidas bruscas son investigadas por las autoridades, en el caso de USA, la CFTC o “Commodity Futures Trading Commission”.

Signal Hills

El Jueves 22 por la tarde los grandes inversores decidieron tomar posiciones cortas en el contrato del petróleo de Octubre porque la bolsa no estaba siendo fructífera, las financieras no iban bien por la crisis hipotecaria, algunas como Lehman Brothers se estaban declarando en quiebra y el recién anunciado rescate de Bush no hacía efecto.

Por el contrario, en lo que a petróleo se refiere, se habían producido problemas con el suministro del preciado líquido debido a un huracán en Nigeria, a los que se sumaron rumores de reducción de la producción en Arabia Saudi, el dólar estaba bajo y como el barril de crudo se cotiza en dólares, cuanto más bajo está el dólar más caro está el barril.

Todo ello hizo que las grandes compañías especuladoras pusieran su punto de mira en el crudo. Y estos fueron los mismos tipos que provocaron la brutal subida hasta los 147,5$ en Julio.

De la misma manera, la posterior bajada aduce a múltiples causas; para empezar la OPEP decidió tomar cartas en el asunto y como ella es la que produce el magma negro, es la que puede controlar el precio en última instancia, cortando los contratos a futuro o incrementando su producción, que es lo que hizo. Además, la demanda de la sustancia viscosa fue menor porque el consumo caía de forma generalizada en todo occidente ante el temor de la crisis, hubo menos tensiones políticas en Irak, Iran y Nigeria, subió el dólar y la temporada de huracanes fue corta en USA.

Una vez subidos los precios, ya no vuelven a bajar

En España, el consumidor sufrió en sus propias carnes las consecuencias de la especulación con materias primas, al tener que hacer frente a continuas subidas de la gasolina en plena temporada estival o de baños, además de tumbar el déficit comercial de un país completamente dependiente del petróleo.

Para más inri se dio una particularidad; la subida del crudo provocó una subida de los carburantes pero cuando luego bajó el barril, no lo hizo la gasolina, dejando con un palmo de narices a empresas y consumidores.

Signal Hills

¿Por qué no bajaron? La excusa de las petroleras es que las anteriores subidas del crudo no habían sido reflejadas en el precio de las gasolinas y que ahora pasaban a estar reflejadas. Otra excusa es que en España, el combustible sigue siendo más barato que en la mayoría de países europeos, con la consabida tendencia que tiene el país de perseguir precios europeos y mantener salarios tercermundistas.

El arriba firmante además, como aficionado a la observación de la inflación que es, cada cual tiene sus rarezas, oiga, tiene una teoría propia al respecto; los precios, una vez que suben, a largo plazo ya no vuelven a bajar. Pueden fluctuar arriba y abajo pero una vez alcanzado un nivel de precios, es como una especie de posición tomada por el vendedor de la que no se apeará nunca salvo en circunstancias extremas donde la reducción de la demanda sea severa.

O dicho de otra forma, que si un café cuesta 2€, ese es un territorio conquistado por el vendedor que nunca cederá, salvo que todo el mundo en masa deje de acudir a las cafeterías. Da igual si las cafeterías proliferan o si el café se vierte a chorros, como pasa en los Starbucks anglosajones, por mucho que se aumente la producción, el vendedor seguirá reclamando sus 2€ como mínimo y no se caerá del burro hasta que esté a punto de quebrar.

Esto es propio en mercados en burbuja, como sucede con los pisos, que hay construidos más que en toda Europa, nadie los compra pero no bajan ni a patadas. Demostrados los “milagros” de la burbuja en la industria del ladrillo, hay una tendencia a hacer una burbuja con todo lo que se pueda porque el consumidor sigue tragando.

Respecto a la extremada dependencia del petróleo, cabe decir que comienza a ser ridícula en paises como España, donde si hay algo que sobre es sol todo el día, que jamás se aprovechará por la dejadez inherente a todos los gobiernos presentes y futuros. Se podrían cubrir todos los tejados con paneles solares o aprovechar el ignorado proceso de desertización para poner plantas solares.

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