El Banco Central está vendiendo las reservas de oro

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Últimamente para enterarse de los devaneos de la economía hay que leerse la prensa internacional y es que de nuevo, la noticia volvía a saltar en un periódico inglés, el Telegraph. En su artículo “Spain risks crisis over vanishing reserves” advertía que el banco central había estado vendiendo las reservas de oro sin que los medios de comunicación se enterasen y advertía un nuevo síntoma de la crisis que se avecina. Una simple ojeada a la documentación que el Banco Central expone en su web bastaba para contrastar la noticia y ver que no solo se ha estado vendiendo el oro, sino que se han estado puliendo todas las reservas en divisas.

El pasado mes de abril del 2007 las reservas de oro y divisas del Banco Central eran de 13.232 millones de euros mientras que hace 15 años, en 1992, eran de 72.368 millones de euros. En el 2001 habían caído ya a 38.865 millones de euros de los cuales 5.000 millones eran en oro. Hace año, en abril del 2006, las reservas eran tan solo de 15.255 millones de euros y en menos de un año se han pulido 2.000 millones hasta el nivel actual de 13.232 millones de euros.

¿Qué esta pasando? El motivo por el cual un país acumula reservas, tanto en oro como en divisas, es para respaldar el valor de su propia moneda, que antes del euro era la peseta. Comprando divisas u oro se consigue apreciar la moneda en los mercados internacionales teniendo por tanto mayor poder adquisitivo. Vendiendo reservas se consigue devaluar la moneda, de forma que las exportaciones sean más atractivas y a si mejorar la balanza comercial, es decir, mejorar el balance de lo que se importa con lo que se exporta.

Sin embargo, tras la entrada en el euro en 1999, el Banco Central perdió el control de apreciación/devaluación, ya que la peseta desapareció y fue sustituida por el euro, que es controlado por el Banco Central Europeo. Parece que alguna cabeza pensante del Banco Central ha decidido que entonces, ya que no podemos apreciar o devaluar moneda, no necesitamos reservas y por lo tanto nos las pulimos haciendo negocio con ellas ya que guardadas en cajas de caudales no dan ningún rendimiento. ¿Qué negocio? Simple; vender las reservas por encima del valor de adquisición, el margen sería lo que ingresa el banco en su cuenta de resultados, boyante cuenta, con 2.760 millones de euros de beneficio en el 2005, último año del que se tienen datos oficiales.

¿Cuáles van a ser las consecuencias? Tras conocerse la noticia no han tardado en sonar las séptimas trompetas del Apocalipsis y en vislumbrarse las sombras de un hipotético corralito. Tradicionalmente los bancos comerciales han estado respaldados en una parte, mínima parte, por el Banco Central. Si un banco no podía hacer frente a todos sus pagos podía pedir socorro al Banco Central que ayudaba a sanear sus cuentas. El nuevo rumbo que ha tomado el Banco Central parece indicar que este papel va a desaparecer, ya que sin reservas poco socorro podría ofrecer. Más bien parece que se está lavando las manos y descargando esta responsabilidad en el Banco Central Europeo. La sombra del corralito está ahí, improbable pero no imposible, aunque de momento, según algunas teorías, lejana ya que la salud de las cuentas públicas y privadas está calificada con “triple A” por los rankings especializados y la morosidad apenas es existente, aun.

Las barras pequeñas son lo que queda

Según la teoría del Telegraph, mucho menos agorera, la venta de reservas por parte del Banco Central adolecen a motivos más abyectos; compensar el déficit por cuenta corriente, que es el mayor del mundo (el 8,5% del PIB), como corresponde a un buen país tercermundista. De hecho, contrasta que los países fuertes de la zona euro sigan manteniendo su nivel de reservas intacto; Alemania; 86 billones de euros, Francia; 76 billones de euros, Italia 59,5 billones de euros. Según esta teoría, un posible estallido de la burbuja inmobiliaria provocaría una crisis en cadena; los precios de la vivienda caerían, la gente tendría en las manos hipotecas por propiedades de mucho menos valor que sus hipotecas y los impagos se incrementarían. Los impagos provocarían que muchos bancos no pudieran cubrir sus depósitos. El Banco Central tampoco tendría reservas suficientes para cubrir estos depósitos y el Banco Central Europeo solo intervendría si la crisis se extendiera por toda la eurozona.

¿Quién tiene razón entonces? ¿Países como Alemania o Francia con PIBs de “tan solo” el 3% mientras la República Bananera enladrilla a un ritmo del 4% y es la tierra de los cafés prometidos a 80 céntimos?

La pregunta del millón; ¿A dónde han ido los euros que el Banco Central ha obtenido de vender el oro, que por cierto, tratándose de un banco central sería oro de todos los ciudadanos? ¿Se ha destinado a prestar a otros bancos para que sigan financiando la burbuja? ¿o a caso ha desaparecido reciente y misteriosamente algún directivo de esta entidad?

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