Llamados a ser miembros de una mesa electoral una y otra vez ¿un escándalo sin destapar?

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Cada vez que se convocan unas elecciones, mi amiga Marta se pone a temblar porque sabe que de nuevo será llamada a formar parte de una mesa electoral.

Cada dos años, su nombre sale religiosamente en los sorteos que se realizan supuestamente de forma aleatoria y recibe una carta certificada, en la que se la conmina a formar parte de una mesa electoral el día del comicio, ya sea como presidenta, vocal o suplente de alguno de estos puestos.

Se da el caso de que Marta no vive en una pequeña localidad con pocos habitantes, vive en una de las capitales más grandes de España, estando su circunscripción formada por unos cuantos miles de votantes, por lo que la probabilidad estadística de que su nombre haya salido “por sorteo” 4 veces seguidas, se antoja harto difícil.

Mi amiga Marta se considera apolítica, no simpatiza con ningún partido y nunca jamás ha votado, al considerar la democracia bajo la que vive una farsa llena de políticos corruptos en la que se niega a participar. Sin embargo, aquí no caben las objeciones de conciencia.

La carta que recibe no es precisamente una amable invitación. Es una carta en la que se le recuerda que debe estar presente obligatoriamente en tal colegio electoral tal día a las 8 de la mañana y se la amenaza con “pena de arresto de siete a quince fines de semana y multa de dos a diez meses”, tal y como dice literalmente la ley electoral, signifique lo que signifique, ya que si re-elemos la frase, nos daremos cuenta de que es un galimatías escrito por alguien, al parecer muy poco versado en general. No sabe redactar una frase correctamente, que luego, para más agravantes, es aprobada con caracter de ley por sus secuaces, no tiene ni idea de donde sale el derecho ni para que sirve y no sabe lo que es una democracia.

…recibes una amenaza de cárcel grapada a un manual de democracia…Lo único que se deduce de tal amenaza es que “aquí tienes democracia y si no te gusta, a la cárcel”. La carta viene grapada a la portada de un librito de instrucciones en el que se explican los procedimientos a llevar a cabo el día de la votación, por lo que cuando alguien es convocado a una mesa electoral, recibe una amenaza de cárcel grapada a un “manual de democracia”.

Mi amiga Marta dice que está harta y que esta vez va a solicitar una excusa para no ir, ya que los comicios se celebran un Domingo y al Lunes siguiente tiene que acudir a la empresa donde trabaja, a 60km de su residencia. Al contármelo, asombrado, decido seguir todo el proceso de su recurso para ayudar y con la esperanza de escribir un suculento artículo.

Mis expectativas se vieron cumplidas con creces. Lo primero que hizo Marta fue llamar a un número de teléfono que se adjuntaba en una hoja suelta dentro del librito para informarse de que documentación debía aportar al solicitar la excusa. La ley electoral, similar en todas las comunidades autónomas, dispone de un artículo que supuestamente deja abierta esta opción;

“Podrán dispensar su asistencia los enfermos hospitalizados y los demás cuando lo justifiquen mediante certificación médica, los residentes fuera de la circunscripción electoral y el personal embarcado o cualquier otro con causa justificada y documentada.”

…le atiende una señorita que hace hincapié en que una persona puede ser llamada varias veces…Desde el primer momento en el que realiza la llamada, una amable señorita le informa de que no se admiten excusas por motivos de trabajo y de que no tiene nada que hacer. Además, curiosamente y sin que le hubiese preguntado nada, hace hincapié en que una persona puede ser llamada varias veces a una mesa electoral y que hay casos de gente llamada 3 y 4 veces.

Evidentemente el supuesto sorteo aleatorio apesta. A nadie le suena haber visto a alguien famoso o conocido en una mesa electoral. De lo contrario, al día siguiente aparecerían imágenes en los cientos de programas de telebasura que abundan en cualquier canal de televisión. Un rápida búsqueda en Google relata una especie de leyenda urbana sobre Pedro Almodovar que no acudió y no fue multado. También te encuentras un montón de titulares en los que reza “los futbolistas se librarán de las mesas electorales”. Normal en un país de pandereta, no se puede cortar el suministro de pan y circo para tener a la marabunta contenta.

Marta reúne como buenamente puede algunos papeles que presentar ante la junta electoral que debe entregar en un plazo de 7 días en el palacio de justicia. Tiene que adjuntar un escrito explicando porque no puede acudir y una documentación que pruebe lo dicho en tal escrito.

…las escenas que se presenciaron en el palacio de justicia eran dantescas…Al día siguiente la acompaño y si lo llego a saber, hubiera llevado la cámara de fotos. Las escenas que allí se presenciaron eran dantescas. Una enorme cola que se iniciaba en la calle, serpenteaba por dentro de todo el hall. Al igual que mi amiga, cientos de afectados habían acudido a pedir una excusa.

Yo me afano por meter la oreja en todas las conversaciones que puedo, sobre todo cuando estamos cerca de las ventanillas. A decir verdad no tuvimos que esperar demasiado, habían habilitado 4 ventanillas que despachaban a la gente con bastante rapidez, negando la mayoría de solicitudes. Las miserias y dramas humanos que allí se escuchaban y la impasibilidad con que caían en oídos sordos era sorprendente.

No tardé en darme cuenta de que aquellas personas se encontraban precisamente en el palacio de justicia porque ya habían sido condenadas de antemano, sin juicio ni jurado. Se las había condenado a un día de privación de libertad y al trabajo forzado de tener que atender una mesa electoral, tanto si les gustaba como si no.

En la ventanilla justo en frente nuestro, un hombre con muletas y las piernas torcidas, que evidentemente estaba impedido de alguna forma, era recriminado por la señorita que le atendía preguntándole airadamente “¿puede usted estar sentado? Pues si puede sentarse, puede estar en la mesa” y lo despacha.

A la derecha, una señora dice que su hija está estudiando en el extranjero y que ha llevado un email, que muestra en otra ventanilla impreso en un papel. La dependienta esboza una sonrisa y le informa de que debe presentar un certificado del centro en el que estudia y otro del consulado en el país en el que se encuentre. Lo cierto es que la hija tiene suerte de tener un familiar que reciba sus cartas porque de no haberle podido ser entregada la notificación, su nombramiento habría sido publicado en el BOE y se consideraría oficialmente avisada. Al regresar al país se hubiese encontrado con la desagradable sorpresa de que tiene causas pendientes con la justicia.

A mi izquierda un joven comenta que su madre acaba de ser operada y su padre es inválido por lo que no puede ausentarse durante todo un día del domicilio familiar. Oigo al señor que le atiende preguntarle si está acogido al artículo ciento cuarenta y tantos de la Ley de dependencia y como no lo está, lo despacha.

miembro mesa electoral

Cuando llega nuestro turno, a poco más y se ríen en la cara de mi amiga. La despachan en medio minuto recitando un punto de la ley electoral que dice que “tiene derecho a una reducción de su jornada de trabajo de cinco horas el día inmediatamente posterior” al comicio. Marta sabe muy bien que si el Lunes no se presenta en su puesto de trabajo a las 8 de la mañana en punto la despedirán. El señor que la atiende le responde que denuncie a la empresa por despido improcedente. Me muerdo la lengua para no decirle al tipo aquel que le cuente el de caperucita. En un país en el que se practica el despido libre como deporte, si no la mandan a la calle el mismo día, esperarán tres meses y la echarán con cualquier otra excusa. O si no, no le renovarán el contrato al de seis meses.

Así que apesadumbrados, abandonamos el recinto. Sin ni siquiera haber salido de casa, Marta tiene una amenaza de cárcel pendiendo sobre su cabeza y se enfrenta a una jornada maratoniana de trabajos forzados el Domingo y otra infernal de curro al día siguiente.

Coincide que estas, fueron unas elecciones municipales y que aquella misma semana habían detenido a un alcalde corrupto en un pueblo llamado Alcaucin, al que le habían encontrado 160.000 euros escondidos en bolsas debajo del colchón. No es la primera vez que se encuentra a un alcalde con bolsas de basura rellenas de dinero, más bien es algo que se está convirtiendo en habitual, algo que sucede en todos los ayuntamientos donde se haya plantado un solo ladrillo para construir una urbanización con campo de golf. Después a la cárcel va el chivo expiatorio de turno y solo pasa dos días dentro. Lo que roban no lo devuelven y a vivir.

…te obligan a participar en una farsa de democracia para que puedan seguir ostentando el poder los mismos canallas…Al ciudadano le obligan a participar en esta farsa de democracia para que puedan seguir ostentando el poder los mismos canallas de siempre. Y si no les gusta les meten en la cárcel. Un vistazo en el Google y salen casos a patadas;

Edurne Goñi, juzgada en 1995 ante la sección segunda de la Audiencia Provincial de Navarra por no haberse presentado a ocupar su puesto de vocal suplente en una mesa electoral. Se enfrentaba a una petición fiscal de dos meses de arresto mayor, 100.000 pesetas de multa y seis años y un día de inhabilitación para el sufragio activo y pasivo.

Francisco J. Cuevas Noa, llamado a formar parte de una mesa electoral en las Elecciones Municipales del 2004 declarándose objetor de conciencia. Era la segunda vez que le llamaban a una mesa y acudió con una camiseta de protesta en la que se leía “En democracia; estoy aquí en contra de mi voluntad y bajo amenaza de cárcel”. Ese día fue detenido y sometido posteriormente a un proceso judicial que acabó con una condena de multa recurrida al tribunal constitucional.

Fallera presentó un certificado médico para no ser vocal de mesa y luego acudió a votar a ese mismo colegio electoral disfrazada de abeja tras haber participado en la cabalgada de su comisión fallera. No se puede decir que fuese muy astuta pero la tontería ¿merece enfrentarse a una multa de entre 180 y 1.800 euros?.

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