La lotería macabra de subir a un avión

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Todo el mundo sabe que el medio de transporte más seguro que existe es el avión, ya que los datos estadísticos así lo confirman y siempre ha habido un interés, de orígenes no del todo claros, en inculcar esta idea.

No es mi intención rebatir tal estadística, a pesar de que es muy fácil jugar con los números y buscar distintas interpretaciones pero siempre me ha sorprendido una cuestión; cada vez que se cae un avión, es habitual que muera todo el pasaje, 100-200 personas de una tacada, sin la más mínima posibilidad de escape y este es un hecho socialmente aceptado del que nadie se asombra.

Iba a decir que además, todos los meses nos llegan noticias de algún accidente aéreo en alguna parte del mundo pero repasando las estádisticas, resulta que la información nos debe llegar con cuentagotas porque la realidad es un tanto distinta.

La “Aircraft Crashes Record Office“, lleva un registro de todos los accidentes aéreos acontecidos a lo largo de la historia de la aviación comercial y podriamos englobar los datos en tres marcos.

Estadísticas de accidentes aéreos 1980-2008

El primer marco es el total de accidentes acontecidos en la década actual en la que estamos, la década del 2000. Esta sería la estádistica que más afectaría a un pasajero actual al ser la época de la aviación que nos toca vivir. Pues bien, nos encontramos con que entre el año 2000 y el 2007 hubo un total de 1.386 accidentes causando 10.203 fallecidos. Esto hace una media de 173 accidentes y 1.275 muertes al año.

Si analizamos la media de accidentes durante la última década 1997-2007, la estadística es similar; 2.019 accidentes, 14.826 víctimas y una media de 184 accidentes con 1.348 muertes al año.

Si amplio el rango de datos e incluimos la década de los 90, resulta que desde el año 1990 hasta el 2007, se han producido 3.649 catástrofes aéreas causando un total de 28.843 víctimas. Esto supone una media de 203 accidentes y 1.602 muertes al año. Los datos bailan un poco hacia arriba pero siguen siendo similares.

Ampliando de nuevo el rango hasta 1980, tenemos que desde 1980 hasta el 2007 el número total de siniestros aéreos ha sido de 6.028 con 48.762, haciendo una media de 215 accidentes al año con 1.742 muertes anuales.

Por último, si cojemos los datos desde el inicio de la aviación comercial moderna, que me atrevo a fechar, no sé si con mucho tiento, en 1945 al final de la segunda guerra mundial, hasta nuestros días, tenemos que entre 1945 y el año 2007 ha habido 14.002 accidentes, 113.862 víctimas lo que hace una media de 224 accidentes y 1.822 muertes por año.

Estadísticas de accidentes aéreos 1945-2008

Si ponemos estas cifras en números redondos parece que no han variado mucho a lo largo de la historia; son unos 200 accidentes aéreos y unos 2000 muertos al año. ¿No es curioso que la cifra se mantenga tan uniforme a lo largo de los años a pesar de todo lo que ha avanzado la ciencia, la mecánica, la ingeniería aérea, etc…?

A mí no me parece extraño por un motivo; es un hecho socialmente aceptado que cuando un avión se estrella, se mate todo o casi todo el pasaje, así que como el público lo acepta y sigue pagando por volar, la tecnología ha avanzado atendiendo a intereses comerciales; los aviones de hoy en día vuelan más rápido, más alto y cubren más distancia que en 1945 pero no se han investigado formas de proporcionar al pasaje medios de supervivencia en caso de accidente.

En 1945, a finales de la segunda guerra mundial, si un bombardero era derribado, la tripulación al menos tenía la opción, tal vez remota, de saltar en paracaídas. En el 2008, si te subes a un avión, una azafata se pone a hacer gestos extraños, dando un show esperpéntico para explicar cómo ponerte un chaleco salvavidas en caso de accidente y donde están las puertas “de emergencia”.

Curiosamente nadie se molesta en explicar que tan solo dos aviones comerciales no preparados para ello, han logrado amerizar en la historia de la aviación. Exceptuando los hidroaviones, solo ha conseguido amerizar un Aeroflot Tupolev 124 en el rio Neva en 1963 y el vuelo 1549, un pequeño Airbus 320, en el rio Hudson de Nueva York, el 16/01/2009. Ambos en aguas heladas y calmadas. Por regla general, si el avión se cae al mar no ameriza, se estrella contra el agua y si tienes la suerte de lograr salir, como en las películas, sales por una grieta nadando, no por la puerta.

¿Porque esa azafata no te da un paracaídas en vez de un salvavidas? Esta cuestión se la he planteado a varios pilotos que conozco y todos te dan las mismas respuestas sensatas; que si a 50.000 pies no se puede saltar en paracaídas, que no hay oxigeno, te congelarías, que si saltas por la puerta te succionaría un motor, que cuando llevas años pilotando y te ves en el dilema de saltar o aterrizar siempre ves más opciones a intentar aterrizar, que gran parte del pasaje no se atrevería a saltar y bla, bla… estamos en la década del 2000, siglo XXI ¿se ha conseguido clonar una oveja y a nadie se le ha ocurrido como salvar al pasaje de un avión antes de que se estrelle? ¿Ni aunque sea darle una mínima opción mejor que la del salvavidas?

Accidente aereo en la playa

Como esos 200 accidentes y 2000 muertos al año son un hecho socialmente aceptado y asumido, no es necesario. Todo el mundo sigue comprando billetes de avión. En comparación con los accidentes que se producen en otros medios de transporte la estadística es ínfima y todo el mundo piensa que a él no le va a tocar nunca.

Si le dices a alguien que todos los años se estrellan 200 aviones muriendo casi todo el pasaje, automáticamente saltan como un resorte programado y te contestan que hay muchisimos más accidentes de coche. ¿Y que tiene que ver lo uno con lo otro? ¿El hecho de que se estrellen 20.000 coches es justificación para que se estrellen 200 aviones condenando a todo o casi todo el pasaje?

Por otra parte, no nos paramos a pensar que el número de desplazamientos en coche o en tren son infinitamente superiores al número de vuelos y la estadística de siniestros por fuerza tiene que ser mucho mayor. Aun así, prefiero mil veces estrellarme en un coche, en un tren o en un barco que en un avión. Al menos, con un poco de suerte puedes tener opciones de intentar salvarte. Un avión se empieza a caer y no hay por donde huir. Te estrellas, te matas y punto. Siguiente vuelo.

Por otro lado, el avión es un pilar fundamental de la industria del turismo y de muchos negocios. Si de repente nadie aceptase esa estadística, que es como una lotería macabra, difícil que toque pero cuando toca, toca, se hundiría un sector económico muy importante, aunque tal vez resucitarían otros, como los viejos transatlánticos.

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