Un país gobernado por la familia Monster

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No seré yo quien se meta con la forma de vestir de nadie ya que tengo a bien vestirme como me apetece en todo momento, eso sí, bastante más discreto. En otros lugares del mundo, como Londres o Tokio, uno puede vestirse como le dé la gana sin que nadie te mire al pasar. Es una especie de conquista social que tienen.

En España no. En España, si vistes fuera de lo común, todo el mundo te mira al pasar. No es una cuestión de vestir bien o mal, sino de vestir “fuera de lo comúnmente establecido”. Uno puede ir con un pantalón de mil rayas, con vaqueros y zapatos mocasines o con camisetas horteras y bermudas enseñando las lorzas, al más puro estilo guiri y nadie te mira.

Ahora bien, ponte el pelo verde, vístete con extraños ropajes que no use nadie más que tu o simplemente, ponte algo que nadie se ponga, como una camisa a cuadros donde todo el mundo lleve camisa a rayas, que por muy normal que sea, todos te mirarán al pasar.

Sin embargo ese no es el problema. El problema es el completo desconocimiento de lo que es un sistema democrático y su total ausencia en el mundo real. En una democracia de las de verdad, el señor que ostenta la presidencia es un representante de todos los ciudadanos, elegido por mayoría en las urnas.

Si uno se presenta a unas elecciones vestido de gótico y las gana, entonces tiene todo el respaldo moral que le confieren las urnas para aparecer en actos públicos vestido de gótico, en representación de los ciudadanos de tal estado, ya que eso es lo que vende y los votantes así lo han elegido libremente.

Otra discusión sería el “saber estar”, el “donde fueres haz lo que vieres”, los tiempos, el concepto de prudencia, sensatez y un montón de etcéteras objetables.

Y otra discusión incluso más grave, sería el hecho de ser un personaje público y las implicaciones que tiene tu notoriedad para las personas que te rodean, a las que seguro vas a salpicar, por mucho que luego pretendas que una foto sea ilegal, aduciendo una ley de protección al menor de un lejano y ridículo país, del que seguro todavía se estarán riendo en aquellas casas blancas.

El tremendo shock que ha supuesto para una sociedad darse cuenta de repente de que está siendo gobernada por la familia monster, ha sido todavía más impactante – si cabe – al revelarse semejante circunstancia haciendo el ridículo delante del emperador del mundo, con “las niñas” vestidas del exorcista y la “primera dama” metida en el papel de Morticia, intentando dar pegamento a la cosa.

También impactante, habrá sido para muchos ver lo que uno tiene dentro de su propia casa cuando se está empecinado en crear un “estado nodriza” aberrante, sin pies ni cabeza, donde en todo momento se vela por la “salud pública”, dictando lo que se puede o no comer, fumar, conducir, velando por el cumplimiento escrupuloso de lo políticamente correcto y tutelando al menor, metiendo las narices donde no se debe y retirando la custodia de niños que denuncian a sus padres por recibir un cachete. Todavía recuerdo aquella ocasión en la que el gobierno pretendía prohibir el anuncio de una hamburguesa.

Mireusted, si la niña del exorcista se pone tonta porque quiere ir a la cumbre del G-20 a ver al figurín, se la deja en casa y punto pelota, usted va en representación de un país a trabajar.

Para empezar, la niña debería estar escolarizada, predicando con el ejemplo las leyes que su dictador luego no cumple y si la niña se pone muy tonta se le da un soplamocos y a callar, o se le reza un avemaria.

¿A dónde se ha creído este que va y por qué tienen que pagar el resto de ciudadanos el viajecito de la niña? Estamos hablando de una cumbre del G-20 ni más ni menos, las 19 economías más importantes del mundo y España, haciendo el paripé como siempre, en una conferencia donde se han tratado asuntos tan importantes como la crisis de la que no vamos a salir hasta dentro de 10 años o donde se ha perfilado una guerra contra Irán.

Por si el bochorno no fuera ya suficiente, después hay que ver al mismo tipo corriendo detrás del césar como un perrito faldero babeante y lamiéndole el culo, haciendo gala del catetismo más absoluto al parafrasear a Kennedy y decir que “no hay que preguntarse lo que Obama puede hacer por España sino lo que España puede hacer por Obama”, poniendo especial esmero en decir “Obama” y no “Estados Unidos”, ya que según su empanada ideológica, los Estados Unidos siempre han sido la encarnación del mal y no tienen nada que ver con el mesías salvador del mundo que los gobierna ahora, que mismamente es de un partido “de izquierdas”, o sea, el partido demócrata y pacifista convencido, con dos guerras todavía abiertas y una tercera por abrir enseguida. 27/9/09

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