La insumergible Molly Brown

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Me estiré en mi cama de latón, al lado de una lámpara. Completamente absorta en la lectura casi ni me enteré del golpe en la ventana de arriba que me tiró al suelo. En cuanto me levante salí al pasillo para averiguar con que habíamos chocado y vi que muchos hombres también habían salido en pijama. Parecían estar escuchando en silencio, pensando que no sería nada grave, aunque se daban cuenta de que los motores habían parado justo después del choque y de que el barco no se movía.

Molly volvió a su camarote pero escuchaba el ajetreo que aumentaba en el pasillo así que se dispuso a averiguar que estaba pasando. “Salí de nuevo al pasillo y vi a un hombre completamente pálido, con los ojos encendidos, como si fuera un fantasma. Intentaba coger aliento y me dijo casi sin voz que cogiera mi salvavidas.” Molly, acostumbrada a viajar, nunca temió por su vida, pensó que si sucedía lo peor siempre podría salir nadando. No fue necesario, después de ayudar a dos pasajeros a subir a un bote salvavidas le dijeron que ella también iba y subió al bote nº6.

El bote nº6 estaba preparado para 65 pasajeros, sin embargo solo subieron a bordo 21 mujeres, 2 hombres y un chico de doce años. Mientras arriaban los botes Molly contempló con horror como el agua brotaba de una grieta en el lateral del barco.

Las últimas órdenes que recibieron del Capitán Smith eran de “remar hacia la luz y de mantenerse juntos.” Mientras el bote se alejaba se dieron cuenta de que no había ninguna luz. Molly deslizó el pesado remo de madera con la ayuda de otra mujer y las dos remaron juntas. “Cuando nos alejábamos del barco, oímos disparos. Luego nos dijeron que eran los oficiales que disparaban mientras arriaban los botes para evitar que los pasajeros de las plantas bajas saltaran a ellos y los hundieran. Otros decían que eran las calderas.”

Molly podía oír todavía ladridos de perros y llantos de niños a lo lejos. Quería creer que también los habían subido a los botes salvavidas. Finalmente los llantos cesaron y se escucho un gran estruendo al estallar las calderas y todo el contenido del barco se deslizo a un lado. “De repente se hizo una grieta en el mar y la espuma rodeo el barco como si fueran brazos gigantes y la nave desapareció de nuestra vista.”

la insumergible Molly Brown

Los ocupantes del bote de Molly permanecieron en silencio en medio del shock. Quisieron volver para rescatar a las personas que habían quedado en el agua, pero el contramaestre Hutchens dijo que eran sus vidas las que estaban en peligro ahora y que las víctimas que se ahogaban volcarían el pequeño bote intentando subir para salvarse. Con reticencias, las mujeres volvieron a los remos mientras escuchaban los gritos desesperados que venían del mar. Continuaron remando cuatro horas mas viendo ocasionalmente destellos de bengalas que disparaban desde los otros botes. A las cuatro y media de la mañana Molly vio un destello de luz. Era el Carpathia que se acercaba. Tras subir a bordo les dieron café caliente mientras escudriñaban la cubierta buscando rostros familiares.

Molly, aunque estaba dolorida, cansada y muerta de frío, se dispuso a ayudar. Su conocimiento de idiomas le permitió consolar a los supervivientes que no hablaban inglés. También busco por todo el barco mantas y comida para las mujeres que dormían en el comedor y en los pasillos. Confeccionó una lista de supervivientes que se envió por radio a sus expensas. Molly se dio cuenta de que muchas de las mujeres lo habían perdido todo; maridos, niños, ropa, dinero y objetos de valor y que encima se disponían a comenzar una nueva vida en otro país. Antes de que el Carpathia llegara a Nueva York recaudó 10.000 dolares para las victimas más desfavorecidas entre los pasajeros de primera clase. El Carpathia atracó en el muelle 54 de Nueva York donde una multitud de 30.000 personas esperaban. Molly fue rodeada por periodistas y al preguntarle que fue lo que la ayudo a sobrevivir respondio; “la suerte típica de los Brown, somos insumergibles.”

A las 2:30 de la mañana el Lunes 15 de Abril de 1912 se hundió el transatlántico Titanic tras colisionar con un iceberg a las 11:40pm. De un pasaje de unas 2.300 personas, 1.600 perecieron en el naufragio al no disponer de botes suficientes para todo el pasaje. El billete de primera clase de Molly costo 4.350 dolares, unos 50.000 dolares de hoy, o traducido a euros 39.465€, más de seis millones y medio de las antiguas pesetas, esa fue la diferencia de tener derecho a un bote salvavidas y no morir congelado en el agua, esa y una antigua ley del mar que dice que las mujeres y los niños primero.

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