Las VPOs se pagan con dinero negro y las hipotecas se firman con sangre

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Esto es un caso real. Mi amigo Lunatic tuvo que trasladarse a Madrid porque en su ciudad natal, Guadalajara, no había trabajo de lo suyo. Tras 6 años viviendo de alquiler, decidió junto con su novia adquirir un piso en propiedad, tal vez para formar una familia. Los precios desorbitados de Madrid les hicieron poner los ojos en una vivienda de protección oficial (VPO) en Guadalajara; 90m2, garaje, aire acondicionado y calefacción por 38millones de las antiguas pesetas, asumiendo el gasto y la molestia de tener que desplazarse todos los días a Madrid para trabajar. Aun considerando este gasto, la operación salía más rentable que comprar un piso en Madrid.

La primera pega que surgió fue que el precio de tasación oficial de la VPO en cuestión no era de 38 millones sino de 25 y que el dueño pedía esos 25 millones además del pago de otros 13 millones en dinero negro. Como casi todos sabremos, “la protección oficial” de una VPO es precisamente que está prohibido venderla por encima de su precio de tasación oficial, por lo que el vendedor está incurriendo en un delito al pedir un precio superior por ella. A esto hay que añadir que en caso de una futura venta, por el motivo que fuera, por ejemplo por no poder hacer frente a los pagos al banco, para poder recuperar la inversión o deshacer la eventual hipoteca, habría que encontrar a otro comprador dispuesto a pagar igualmente en dinero negro y cometiendo por tanto el mismo delito que el anterior vendedor.

Una ojeada al resto de la oferta inmobiliaria de Guadalajara bastó para comprobar que un piso de características similares, sin ser de protección oficial, rondaba los 45 millones, así que se decidieron a dar el paso y adquirir el de 38.

La compra se realizaba a través de una inmobiliaria, Te****asa-K**on, y la operación no era sencilla; el banco ponía los 38 millones pero exigía una hipoteca por los 25millones de precio oficial y un aval que cubriese los 13 millones en “B” que figurarían como préstamo personal. Hay que apuntar que los préstamos personales tienen un coste mayor que los créditos hipotecarios, encareciéndose más si cabe el precio final de la vivienda que si todo hubiera estado financiado con una hipoteca. El pago de estos 13 millones se justificaría con unas supuestas reformas que el propietario haría en la vivienda antes de vender, reformas que por supuesto nunca se realizarían.

La segunda pega es que al realizar la compra, hacienda se lleva un 10% sobre el precio de compra en concepto de impuestos así que ahora tenemos dos problemas añadidos; el primero es que el precio a pagar pasa a ser; 25 millones, más 2,5 millones en concepto de impuestos, más los 13 millones en “colorao”, osea, 40,5 millones en total. El segundo es que se está defraudando a hacienda ya que se está dejando de pagar el 10% de la parte en dinero negro, es decir, 1,3 millones y por lo tanto el comprador también incurre en un delito, multado en 140.000 pts más el pago de lo defraudado.

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La tercera pega surgió teniendo ya aprobada la hipoteca en el banco y habiendo realizado otras tramitaciones. Al acudir a la inmobiliaria para cerrar el trato, mi amigo Lunatic se encontró con que en el desglose de la operación figuraban otros 6 millones adicionales además de los 40,5 sumados hasta entonces; 3 millones de comisión para Te****asa-K**on y otros 3 millones en concepto de gastos de notarías, escritura, etc…convenientemente engordados para beneplácito de todos los concurrentes menos uno. En total 46,5 millones y una hipoteca de 1.150.000 al año durante los próximos 40 años de su vida, medidos en sangre serían 6 años de vida hipotecada para la inmobiliaria, 13 años de vida hipotecada por el dinero negro y el resto para la burbuja inmobiliaria. En aquel momento mi amigo Lunatic se levantó de la mesa y se fue, no sin antes acordarse de la señora del intermediario.

Tras el frustrado intento, mi amigo Lunatic y su novia siguieron recorriendo Guadalajara en busca de piso y comprobaron que por menos de 44 millones solo se vendían VPOs con tasaciones oficiales y “precios de venta” de lo más variopintas. Por ejemplo, visitó una estupenda VPO por la que pedían 36 millones pero cuyo valor de tasación era de 16millones. Como hemos visto antes, esos 20 millones en “B” no se financian con hipoteca sino con préstamo personal, que tiene mayor coste y que acaba equiparando el precio que se pide por una VPO al de cualquier vivienda libre.

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