La noche de los muertos vivientes live rock festival

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No seré yo quien se queje de que la industria musical resucite a las viejas glorias del rock, incluso a algunas que creía muertas por sobredosis hace tiempo y que regresen con nuevas grabaciones o giras en directo. Al fin y al cabo a mi lo que me va es el rock clásico en todas sus acepciones y este blog trata en gran medida de eso.

Las viejas glorias en directo suelen estar a años luz de cualquier novato, aunque solo sea por la experiencia acumulada, curtida en incontables actuaciones a lo largo de las decadas. Además la industria actual está empecinada en lanzar subproductos comerciales que no dan la talla. Solo una cara bonita para la foto y un poco de contorneo para dar el pego al falsear la interpretación en directo.

En la cartelera de cualquier festival que se precie, sobre todo en las épocas estivales, no pueden faltar vacas sagradas como Police, Bob Dylan, Neil Young, ZZTop, Riders On The Storm, REM, Tequila, Loquillo… Sin embargo estas carteleras comienzan a alargarse con nuevas incorporaciones resurrectas que rozan ya la necrofilia. ¿Suzanne Vega? ¿Jamiroquai? ¿Kiss? ¿pero estos no se habían tragado la lengua y se había ahogado hace 30 años?. ¿Qué pasa? ¿Qué ya no hay artistas nuevos?.

Nada más lejos de la realidad, en la actualidad hay más cantidad de artistas nuevos que en probablemente toda la historia de la música. Sin embargo no aparecen en los medios masivos de comunicación y no son conocidos, teniendo en cuenta que el acceso a los medios masivos; radio-fórmulas, televisiones, prensa, etc., tradicionalmente lo había comprado y pagado la industria discográfica como medio de promoción.

Kiss

Hace 30 o 40 años un grupo surgía, tenía una trayectoria que duraba cierto tiempo, tarde o temprano agotaba el proyecto y surgía otro grupo como su reemplazo natural. Después sus miembros tal vez empezaban una carrera en solitario pero era algo diferente ya de por sí, aunque siguieran la misma línea artística. La industria ha estado siempre buscando esos reemplazos naturales en todas las épocas menos en la actual. Por ejemplo en los 80 y 90 podríamos decir que el reemplazo de los Beatles se lo disputaban Oasis y Blur, que el reemplazo de David Bowie se suponía que era Pulp, el de Led Zeppelín los Black Crowes, incluso se comparaba a Springsteen con Elvis y Dylan.

La escena musical, en algún momento de los 90, se dividió en dos categorías; los que tenían un contrato discográfico hasta esa fecha y los que no. Muchos artistas de los que tenían en ese punto de los 90 un contrato discográfico con algún sello relevante, seguirían gozando del acceso a los medios masivos de comunicación que les garantizaba el mantenimiento de su notoriedad y fama. Sin embargo, los artistas que no tenían contrato discográfico con algún sello relevante, a partir de ese instante, quedaron en el ostracismo en algún rincón de internet; recesión del mercado discográfico a causa de la piratería en masa, manta e internet, declive del formato cd, agotamiento de ideas y otro largo etc.

En una situación así, los grupos que eran conocidos antes de ese punto de inflexión, no encuentran su reemplazo natural ni competencia, así que pueden permitirse repetir placidamente el mismo disco una y otra vez, como es el caso de U2, que llevan repitiendo el Achtung Baby desde 1991 (que conste que U2 me gusta), con una industria respaldándoles y dándoles acceso a los mass-media a pesar de la recesión de su mercado. Cualquier artista conocido, incluso aunque se hubiera retirado antes de ahogarse Brain Jones, se convierte en oro puro y se le relanza si hay ocasión porque viene con la publicidad ya hecha debajo del brazo.

Ahora vivimos otro punto de inflexión; la asunción de las tareas publicitarias por parte de las grandes promotoras de conciertos, tarea que antes recaía en la vieja industria del disco. La pega es que las promotoras están dispuestas a volver a poner en el candelero a Kiss pero no ha ese grupo nuevo que suena tan bien y nadie conoce. Esa tarea se supone sigue recayendo en la moribunda industría del disco, que ya solo es capaz de lanzar peleles.

Para los que disfrutamos de los “clásicos” no hay pega salvo que también nos gusta ver que se recoja el testigo de vez en cuando y se le de una vuelta de tuerca más. Tan fundamentales son los nuevos artistas con planteamientos continuistas como los innovadores.

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