El día es un monstruo de dos cabezas

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Monstruos invisibles, ulteriores a toda naturaleza. Los mismos que pintó Goya, Saturno devorando a sus hijos. Cuando estás ante el cuadro sabes que lo que importa no es el monstruo sino la rabia de las pinceladas.

Monstruos creados por el subconsciente colectivo dominándolo todo. Cada hombre tiene un monstruo superior a él que lo domina. Nos engaña con espejismos de poder, sin dejarnos ver que no son más que una ilusión de falsas apariencias alimentando al monstruo y que cuando se colma, devora al sujeto para siempre.

Todos tienen que rendir pleitesía a sus propios monstruos; el siervo al amo, el amo al rey, la sociedad a las apariencias, a los estados que crea, ni siquiera el presidente esta libre porque debe obediencia al monstruo mas grande de todos que es creado por la sociedad en conjunto. Su rostro es tan viejo como el tiempo y aquel que lo domine dominara al mundo.

Se nos educa en la obediencia como virtud, en el acatamiento de ideas y conceptos vacios, en seguir el plan preconcebido como precepto y el monstruo es el portador del miedo que propicia la obediencia ciega. Todos los dias creamos nuestra propia prisión y le damos las llaves a un monstruo de dos cabezas.

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