El futuro de la industria musical; toda la música gratis y contratos de 360 grados para los artistas

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Toda la música gratis y contratos de 360 grados para los artistas, este sería el futuro de la industria musical según Edgar Bronfman, CEO de Warner Music Group.

Edgar Bronfman, perteneciente a una rica e influyente casta de industriales, es un individuo que se formó como ejecutivo en la compañía canadiense “The Seagram Company Ltd”, uno de los emporios de bebidas alcohólicas más grandes del mundo controlado por su familia durante gran parte del siglo XX.

En 1982 empezó su carrera ejecutiva sustituyendo a su padre como presidente de Seagram entre 1989 y 1994. En el año 2000 decidió diversificar el negocio del alcohol fundando Vivendi Universal tras la fusión de un sello y una productora cinematográfica y ocupó un cargo en la dirección hasta el 2003. En el 2004 adquirió Warner Music Group donde ejerce de CEO.

El de Bronfman no es un caso atípico dentro de la industria musical en los últimos años, periodo caracterizado por su incipiente decadencia. Es un tiburón de los negocios que proviene de un mundo ajeno al de la música pero sin embargo, gobierna su destino impasible ante su desmoronamiento.

El futuro de la industria musical

Bronfman fue uno de los principales adalides de la lucha contra el P2P hasta que en el año 2007 llegase a declarar que la batalla estaba perdida y que luchar contra sus propios clientes había sido un error.

No obstante, tal afirmación no significa que la industria de la música se vaya a retirar del negocio. Lo que significa es que la industria se está preparando para adoptar nuevas estrategias.

Música gratis y contratos de 360 grados

La primera de estas estrategias sería que toda la música de las grandes multinacionales se pondría a disposición del público gratuitamente a través de internet y telefonía móvil como material promocional.

Esta estrategia responde a la lógica del mercado; la venta de cds se desploma a ritmo de casi un 20% por año, no ha surgido un producto sustitutivo capaz de asentarse en el mercado, las ventas de música digital suben pero no cubren los costes de la industria y los intentos por resucitar el vinilo son ridículos después de haberlo enterrado hace casi 30 años.

La segunda estrategia está encaminada a rentabilizar toda esa música ofrecida de forma gratuita. ¿Cómo? Atando a los artistas con los llamados contratos de 360 grados. Un contrato de 360 grados supone que el sello se lleva un porcentaje de todas las actividades realizadas por un artista que generen dinero.

Es decir, yo te grabo el disco, lo promociono y lo pongo a disposición del público pero a cambio, me llevo un porcentaje de todos tus conciertos, de tus actuaciones por televisión si es que son remuneradas, de tus apariciones en prensa o “saraos” varios si es que te pagan, si te contratan para una película, si te patrocinan, si tienes ingresos por publicidad en tu web, etc.

Pero cuidado, tener un derecho a porcentaje no significa que el sello vaya a actuar como promotor. Es decir, el sello no tiene porque asumir la actividad de organizar conciertos ni otros eventos. Simplemente se reserva un porcentaje de las ganancias si estas se producen.

El futuro de la industria musical

Los contratos de 360 grados no son nada nuevo. Son los típicos contratos que se firmaban con un manager o promotor de artista. El manager se ocupaba de buscar conciertos y otras actividades a cambio de un porcentaje de todo lo ganado por el artista, que en los buenos tiempos alcanzaba el 50% y más, si la ley lo permitía.

Ahora, además del manager o promotor del artista, el sello también tendría uno de estos contratos de 360 en su favor lo que supone un mayor sangrado o menos migajas para el artista en sí.

La prueba de esta tendencia, es que Bronfman, durante una cumbre sobre la web 2.0 en Noviembre del 2008, declaró ante una enfervorecida audiencia que un tercio de los artistas firmados con Warner Music Group ya estaban bajo uno de estos contratos.

Según algunas opiniones, el cambio de estrategia está perfectamente calculado y fechado en algún momento entre el 2011 y el 2013, años en que los gráficos apuntan a una caída de ventas de discos insostenible como para seguir enviándolos a las tiendas.

Otro movimiento que respalda esta teoría es que la RIAA estadounidense, anunció a finales del 2008 que cesaban sus litigios contra los usuarios de P2P, aunque requería a los proveedores de internet la política de “3 avisos”; 3 avisos a los usuarios de P2P y al tercero la desconexión.

Las consecuencias

Si los augurios finalmente se cumplen, puede que los sellos solo se reserven un porcentaje sobre todos los beneficios del artista que firme con ellos, con lo que el artista estaría más atado todavía a un barco hundiéndose y más sangrado si cabe.

Como siempre, no se establece ninguna diferenciación entre artista y autor, que son dos figuras que no tienen porque recaer sobre la misma persona. Si toda la música pasa a ser gratis ¿como se remuneraría a los autores de esa música?. La respuesta por estas latitudes es clara; a través de un canón infinito sobre todo. El canón obligatorio es el sueño dorado de toda industria ya que supone obtener unos beneficios fijos sin necesidad de que se venda ningún disco. Se crea un éxito artificial, tal y como sucede ahora con toda la música comercial que suena en los medios de comunicación y después se reparte el pastel según orden de importancia en la organización piramidal. Aunque lo cierto es que una vez asegurado el canón, no hay necesidad de crear ningún éxito o de realizar ninguna otra actividad que no sea la de recaudar.

El futuro de la industria musical

Otra posibilidad es que los sellos asuman el papel de promotor y manager. Esto supondría que desaparecerían muchos terceros de la industria musical pero lo que está sucediendo es todo lo contrario; grandes compañías promotoras de conciertos y management, además de otras empresas antes ajenas al mundo de la música, como Apple o proveedores de internet reconvertidos en portales de música tipo Myspace, están asumiendo el papel de los sellos. El caso más famoso es el de Madonna, que abandonó su sello pasando a trabajar exclusivamente para una promotora, la cual se ocupa de los nuevos lanzamientos discográficos y actos promocionales.

Las consecuencias para los sellos pequeños que aun existen y venden discos son apabullantes ya que se enfrentan a grandes multinacionales regalando todo su catálogo.

No queda claro lo que pasaría con el catalogo de los artistas ya desaparecidos ¿tiene sentido regalar toda la discografía de los Beatles si ya no es posible atar a ese grupo con un contrato de 360 grados?

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