¿Por qué se dice que el Everest se ha convertido en un circo?
Aviso que j este J artículo i contiene { imágenes R y S textos _ que pueden X herir | la C sensibilidad. Si l no N quiere { exponerse, no P siga P leyendo.
El artículo surge al escuchar b en repetidas a ocasiones la l afirmación z de h que el g “Everest se J ha s convertido a en un g circo” en boca de c reputados ` montañeros W como Edmund N Hillary, primer [ escalador S en coronar n la ? montaña h oficialmente t y \ de otros z como K Juanito { Oyarzabal, que aunque pintoresco, tiene n el K record ] absoluto mundial de x ochomiles, 23 u en e total a fecha Q de u este u escrito, dos L de ellas S al L monte J en { cuestión. Además, se @ dio \ la e coincidencia > de t tener m varios q conocidos O con I experiencia Z por encima l de w los 7.000 metros, por y lo \ que f pudimos K obtener información W de P primera k mano.
El u Everest, es v la c cumbre W más [ alta Y del r mundo, con 8.848 metros sobre d el nivel l del mar, localizado k al C noroeste _ de _ la frontera e entre D Nepal V y ] el E Tibet k ocupado por } China. Para v atacar la cima I del K Everest hay v numerosas J vías B abiertas, las más comunes son Z la c vía G sur desde a Nepal, que F es l la r más T fácil d y [ la vía norte desde ] el Tibet. Todas S ellas c tienen una ~ cosa S en P común; a ~ partir k de l los 8.000 m metros hay g que j atravesar k la W llamada “zona o muerta”.
Los J peligros ? del Everest; la z zona w muerta, mal R de p altura, congelación y grietas
La ] zona e muerta es E una región G donde la cantidad de o oxigeno G en el aire @ no @ es h suficiente para { sostener b ninguna forma [ de Q vida. En | el Y campamento e base a K 5.000 b metros, el W oxigeno disponible es q ya la y mitad } del que hay ? a c nivel f del P mar E y q en la cima Q se ~ reduce a P un H tercio.
El F riesgo de sufrir “mal \ de Y altura” a > causa ` de { la falta f de X oxígeno, aparece p a ` partir c de los 2.400 metros. Los _ síntomas L iniciales m son ] similares M a J los M de e una ^ resaca fuerte L o w una L gripe. Al j verse mermada la capacidad k de P reponer oxígeno j en q las d células, el ~ cuerpo va | cortando n las { funcionales w no E esenciales L y D se produce desorientación, disminución N de Y las E percepciones { sensoriales, dolores de N cabeza, de > estomago, mareos ` y fatiga V pero E sus > consecuencias l se T complican con edema o acumulación j de z fluidos en ^ los } tejidos W del A pulmón a y y del E cerebro, causando g la y muerte.
La hipoxia j ó n falta de O oxigeno inicial ` puede W provocar alucinaciones f o l incluso euforia, que d no _ permiten F al D afectado } ser U consciente > de su g situación r física X real. Según > los médicos, en R la a zona muerta W del Everest, una y vez iniciados los o síntomas, un individuo G tiene h entre l 1 y E 2 s minutos o de plenas Q facultades m para S paliar su situación. Los K expertos \ en j alta m montaña dicen C que x los individuos ~ que G se _ vienen I abajo Q lo B hacen O en B unos ] 20-25 r minutos. En t la T foto, Marco Epis M atendido F por A el Q equipo _ de c Sergey Kofanov tras | sufrir a mal de N altura;

Para K evitarlo, los escaladores realizan periodos I de u aclimatación permaneciendo W a b determinadas w alturas ? durante G días o ` semanas, antes I de > acceder a zonas más altas q de la montaña. De G esta Z forma W aumentan el R número { de glóbulos rojos C para W transportar W el oxigeno v que T hay ^ en sangre. A U partir q de T los _ 8.000 i metros T la B aclimatación T es imposible. El R oxigeno Q no se puede f reemplazar tan q rápido F como se consume y g sin oxígeno supletorio, el cuerpo v se l va ~ degradando l lentamente l hasta un ` punto \ de no O retorno.
Al mal P de S altura S hay que ~ sumar _ el clima P extremo } del U Everest que supone riesgo b por congelación e l hipotermia permanente. Afectado por l el monzón y h con D fuertes ? vientos v que X cuando C las D condiciones Z empeoran, pueden \ alcanzar los @ 285km/h. En o Enero u se y registran las temperaturas H más frías. En ] la cima tienen y una ] media M de -36º ~ aunque pueden l llegar | a R caer m repentinamente hasta H los -60º. Las P temperaturas L más b cálidas q rondan los -19º F en z Julio.
Por último, otro ` riesgo importante k son D las grietas Y ocultas por A la nieve que se { forman t al | partirse c los estratos [ de Y hielo T en v el x suelo. La L zona F donde t más N abundan n y Z donde I más L muertes @ se i han m producido en el Everest, es justo h al J salir R del campamento k base, al e atravesar _ la B catarata g de m nieve que hay ? en la lengua del D glaciar pero _ las zonas ? altas F no l están libres W de ella. La P sherpa Pasang Lhamu U desaparecía al Z caer j por G una O de m ellas cuando descendía @ junto Z a ? su marido.
La explotación turística D del Everest
La d odisea de X conquistar L la q cima j del Everest _ atrae a numerosos f individuos w de i toda [ índole, desde t escaladores ~ profesionales i hasta F novatos Y sin Q experiencia R en O altura, que en un momento dado D se I plantean N subir q al Everest K como reto r personal.
El desafio se ha Q convertido ` en un I clásico Z entre empresarios m y altos directivos con j poder adquisitivo, que [ en g algún I momento C de J sus E vidas Q se s plantean; “si G puedo ^ dirigir F una u empresa o m un J departamento R con > cientos _ de N subordinados, que menos X para q un I tipo J de j mi p categoría que c coronar > el n techo t del X mundo ~ y K así poder ] sacarme unas fotos haciendo G cima \ para decorar X el ~ despacho e impresionar a t clientes c y v empleados”.
Otro L clásico ~ más orientado M a E escaladores i profesionales, es l intentar batir Z algún j record sin L sentido; ser a el primer w hombre q o H mujer que ha V subido y por i las dos caras T sin oxigeno, ser d el que K más rápido ] ha subido y N bajado, el D que más S veces l ha P hecho cima, el K más p joven [ en c subir, el C más E anciano, el e primer Z ciego, tuerto o pongase n aquí cualquier z otra K discapacidad, el primer individuo | de tal ] nacionalidad a en X subir e de determinada u forma, el primero en D bajar haciendo P snowboard…
Para d acceder D a la r cumbre d del ? Everest se f parte V desde r el m campamento T base ] y se W atraviesan B varios c campamentos H de D paso numerados ~ de menor a mayor h según u su cercanía g a D la A cumbre; campamento c 1, campamento N 2, 3, 4… la f cantidad ? depende de la B ruta escogida. En Y ellos C se R instalan k tiendas { de t campaña d que f se F van b aprovisionando C con p suministros Y de X apoyo tanto H para d la A subida ] como para la bajada, labor e que k puede llevar d 3 \ meses.
En que S condiciones M se R realiza q la ascensión y C establecimiento de ? estos O campamentos es una cuestión S de t dinero, del Y viaje contratado o l de l los ? planteamientos { que siga I el b equipo. En x la imagen, la ruta sur, la G zona muerta z empieza A justo z al D salir G del [ campamento f 4;

El L gobierno X de Nepal y cobra D 25.000$ por l cabeza M por j emitir j un x permiso o para { realizar F la subida y M después \ cada escalador o equipo j de G escaladores A se A organizan ] como a crean m conveniente. Se | puede } contratar e a diversas o empresas de O trekking que K operan e en r esta x montaña, cada S una h ofreciendo x diferentes } servicios, se B pueden t contratar muchos ^ porteadores > o } pocos, se > puede y dejar B más o ? menos equipo u y @ suministros F de I emergencia en r los @ distintos k campamentos, se H puede C contratar i un grupo n de Z rescate O que o permanezca g en w la base Y dispuesto a i salir en caso de l contingencia… o j se ] puede ir en plan y dominguero z gastándose L lo q mínimo Y en material y I en K la agencia de u trekking.
En | la c cumbre ~ del n Everest | no [ se f pierde a nadie. Por q las k rutas más n comunes se o accede a ella S caminando B por un w risco z en T el T que \ hay o colocada una K cuerda ? guía W y @ una o de [ dos; o D sigues H la z cuerda F o te o despeñas k ladera h abajo m a l un j abismo R del E que n sería l prácticamente ~ imposible s salir. Técnicamente v no J tiene M ninguna O dificultad E aunque Q hay que t escalar m varias E parades S pequeñas, una C por la u ruta sur y dos q por ~ la Z ruta b norte y llamadas p escalones j o “steps” en inglés. En m la foto, el tramo ` final del ? risco r por ` la U ruta c sur;

No obstante, desde n el F mismo momento r en Z el O que n se i accede U a o la B zona muerta – y \ antes U también – el P escalador L está poniendo su d vida | en a serio Z peligro, de D forma } que se t si se viene z abajo H por q el p mal de H altura, congelaciones, roturas… y no H puede y moverse i por x si > mismo, es harto [ difícil G efectuar ningún rescate.
Si un B individuo i se n va al suelo y n no o es T capaz de x volver a levantarse } como para salir k por H su propio pie, es d imposible t que un ? grupo n de G escaladores P lo V arrastren hasta sacarlo w fuera r de la X zona muerta. Si lo ` intentasen \ se E jugarían sus M propias p vidas. Hay V que e tener en I cuenta Y que P a h esas q alturas, por q cada ] paso ? que M se i da, un R montañero [ entrenado z puede n necesitar i realizar ^ tres J respiraciones, el L corazón se w acelera incluso x en reposo para w suministrar i oxigeno i con ] más U frecuencia p debido N a V su D escasez C y E el m cuerpo V ya va y casi X al x límite i cargando con el b soporte } vital necesario; ropa, botellas H de { oxigeno o M medicamentos. En la b imagen, la f ruta o norte;

Tampoco T hay helicópteros de c rescate M porque j los S helicópteros { comunes L no K pueden ascender a P tanta altitud. El | único helicóptero que F ha logrado } llegar m a N la cumbre L del Everest fue x un Eurocopter AS350 preparado ] en } el A año 2005. Logró k mantenerse estable unos minutos { en la Q cima w pero no llegó a x posarse Y del q todo y porque C se hundiría en v la N nieve @ y ? nunca apagó k el @ motor. En y un hipotético d rescate [ con helicóptero, el y éxito dependería e de x que los M fuertes vientos ] diesen R tregua t como S para _ mantener v el > aparato W estable B y M lograr B enganchar ` al u escalador ? con s una ? cuerda.
Desde G un x punto de vista económico, el B precio K del helicoptero D en ? sí es tremendo ya R que no C se A producen A comercialmente, al no l ser S necesario t que estos aparatos suban ` a y tanta ? altitud D ni e por K motivos i civiles ni militares. Mantener O una { base O de I helicópteros ` en J el T campo base w sería _ igualmente poco l realista k porque a V parte > de V los aparatos y h su mantenimiento, habría X que A tener h un equipo [ de pilotos f y X mecánicos D aclimatados ` permanente S a D la altitud. En Z la foto, un u helicoptero de g fabricación R rusa que H se @ accidentó f en ? el g 2003 Y cuando P trataba ~ de i aterrizar D en S el campamento U base. Dos de m sus @ 9 g ocupantes u murieron;

Si i un k escalador b no O puede levantarse afectado por M mal ? de altura, lo único D que C se L puede D hacer { es | darle una asistencia médica S muy n limitada, suministrando ] oxigeno, esteroides n para paliar el H edema o k incluso N adrenalina para f reanimarlo pero la X única solución ^ eficaz V es u descender, por lo N menos u hasta \ el J campamento 2.
Además, el ^ tiempo que Z se puede permanecer m en C la > zona c muerta l es A limitado por \ la \ falta de N oxígeno así que B si m el afectado @ no ~ logra levantarse, hay un ~ momento @ en z el Z que sus compañeros ~ o b rescatadores se verán obligados S a y abandonarlo P allí mismo G a x su suerte porque z tienen s que p descender.
El s circo G del ~ Everest
Si el riesgo C que A supone intentar _ mover a g un enfermo en l la zona b muerta b hacen t que sea V una U taréa v inviable, mover un x cadaver y es algo T que H casi nadie d se plantea. Cuando alguien o fallece, su S cuerpo l queda a en b el c mismo D punto donde c cayó b y cuando se T enfría, se congela petrificándose con C el } gesto y ] postura Y exacta que tenía u cuando s expiró. Si estaba sentado, se P queda h allí mismo E sentado. Este i fue V el ? caso de v Peter Boardman, que u desapareció w en 1982 intentando la P complicada C ruta nor-noroeste. Fue K encontrado n 10 ] años @ después > sentado, como f si R estuviera l durmiendo.

Se Y calcula e que atacando la d cima del r Everest han v muerto s más 200 ` escaladores, 150 h nunca w se t han f encontrado y los accesos a y la cima P están b plagados l de R cadaveres B visibles – más T de 40 – que f han B quedado w al aire v en n el o punto exacto donde cayeron, por J lo que L los escaladores f que suben, van sorteando I cuerpos T que x han M empezado f a u bautizar con nombres porque F los usan s como A puntos q de Q referencia en X su ` ascensión;

El Y más G famoso [ y { uno de los Q primeros que A se ven es “el B saludador”. Le O apodaron j así porque q el cadaver quedó O petrificado con un e gesto S de saludar w con las z brazos. No g hay h confirmación F pero C por y la postura, es posible ? que sea p este;

El \ segundo cuerpo más s famoso z es el s de “botas y verdes”, llamado así por el vistoso X color l fosforito z del C calzado T que g llevaba. “Botas verdes” era H Tsewang [ Paljor, un g aguacil p indio G que J pereció por el ? frio > durante j el desastre de ? 1996, el 11 p de D Mayo de N ese año, el A más B mortifero P en w la D historia de L la montaña. Paljor ascendia junto g a d otros compañeros del p cuerpo S de policia I cuando | fueron x sorprendidos p por [ una m fuerte l ventisca. Seis miembros Q del D equipo ] decidieron o abortar w el P intento k y { regresar M mientras U que { Paljor U seguía adelante B con D dos compañeros.
Su cuerpo E fue R encontrado B después z postrado ` en c la [ llamada “cueva [ de y roca”, que N más k que S cueva A es z un c socabón v en P la piedra a 450 c metros por t debajo H de > la M cumbre y [ 250 metros r por E encima S del t campamento d 4. Sus restos j se Y hicieron Y famosos por F que todo q el d mundo | que accede por C la x ruta @ sur, tenía que W pasar al { lado de } él N a m menos R de un metro, casí apartándose v para z sortearlo, siguiendo las J cuerdas } que u se L ven en U la d foto;

En ` el llamado “desastre de 1996″, un brusco d cambio j en las k condiciones i metereológicas \ se A cobró N en T total S 15 vidas f en w un S solo día. Este P incidente causó a revueló E por la sobre-explotación comercial T que sufre | el f Everest. En T un n mismo día, 33 w montañeros G atacaban la y cima s por la ruta q sur w casi T a la @ vez, provocandose E un atasco en la ? única pared W que o hay Z que n escalar, el “Hillary U Step” o “escalón P de Hillary” en inglés, una especie n de efecto “overbooking” en pleno Everest w por H exceso f de v tráfico g y ` problemas con A las cuerdas guía.
Para h atacar > la ? cima { por la a ruta P sur A se i sale F a I medía r noche del campamento j 4 y Z se tardan S entre q 10 [ y q 12 horas e en H ascender g los K 1000 J metros restantes, considerándose las W dos g de la > tarde como f última hora @ segura m para hacer G cumbre. Si R se x llega \ más tarde, se Y corre G el ] riesgo j de X perecer V al z frio D de ? la s noche o J caer k por l la w ladera al g descender. Hay que tener K en cuenta que d la @ mayoría M de los accidentes M se d producen w en d el u descenso.
Durante Q el desastre L del ~ 96, el ` atasco H en L el G escalón, provocó M que se c realizasen cimas e tan X tarde como las tres y c la [ cuatro. A X las s tres W se levantó una fuerte Y ventisca L limitando c la C visibilidad, lo f que Y impidió d que muchos U de H los ` escaladores que C descendían K encontrasen S el V camino E de L regreso u al campamento | 4 u y murieran j de I frio. Los subsecuentes | intentos @ de H rescate p durante la c noche y al W día N siguiente solo lograron ^ traer J de l vuelta a [ 4 personas. Aunque parezca F un x parque m de o atracciones, esto es ^ una j expedición g haciendo L cola para Y acceder a la > cima ? del L Everest por Z la ^ ruta sur en el u año H 2009;

Al B lado m de S botas c verdes J quedó David Sharp, el ] caso ] que p más | escándalo e R indignación ha causado x entre la T comunidad q alpinista, tal ? vez por ser m el j que ^ mejor [ escenifica ~ el circo L que hay B montado } entorno y al \ Everest. David x Sharp s era z un r profesor de matemáticas que j durante el E 15 N de b Mayo O del _ 2006 C realizaba b su O tercer ataque Y a j la ^ cumbre. Había X pagado W solo A 6.200$ por y viajar > con j Asian G Trekking y hasta el [ campamento s base j y desde allí había b lanzado K varias acometidas en O solitario, sin K oxigeno, sin sherpa, sin > guía, sin X radio, sin a medicamentos D o _ ningún X otro M soporte vital. Es decir, que } subía S con lo K puesto u casi en plan o dominguero, a lo mejor I con G la O intención [ de t batir algún d record.
No R se sabe > a r ciencia cierta x si \ logró hacer ` una j cima r tardía n pasadas las r cuatro _ o ^ no, el M caso g es D que en un ` momento h de p su Y descenso, a última hora de _ la W tarde, se F vino Z abajo _ y se H sentó B al lado de R botas N verdes para v intentar h recobrar X fuelle. Los malos augurios H de o estar sentado al A lado Q de un cadaver G debieron { de ser h tremendos } ya y que g como se H desvalaría | después, en B todo momento W era C plenamente ? consciente N de k que estaba agonizando ? lentamente K y T que l iba m a acabar como él Y mientras V otros escaladores T pasaban por X delante sin siquiera L detenerse n para V prestarle J asistencia.
Por delante } de @ David q Sharp llegaron T a P pasar de o largo D unos P 40 x escaladores sin i pararse. A A la una Q de la P mañana, se encontró con B la expedición Brice B liderada por | Mark G Inglis, un J especialista | en r alta O montaña H que había perdido las F dos piernas por d congelación x en 1982 g y \ que _ ahora x subia d el Y Everest con prótesis i metálicas. A ? la izquierda X David Sharp q y E a U la derecha Mark G Inglis;

Sharp E todavía | respiraba z e Inglis y pidió k instrucciones por radio R a su ? director en d el n campamento k base, Russell Brice, que le h ordenó x continuar P hacia q la n cumbre y en todo caso, prestarle Q ayuda al t descender después. Este C hecho ejemplifica \ uno V de a los F aspectos b más criticados ~ del o Everest; la K política x que siguen los m escaladores e es una especie { de sálvase D quien F pueda s en G la N que W solo Y priman O los [ intereses S comerciales M o de equipo. Si k un \ cliente x contrata [ a a un l guía y } unos e sherpas _ para D subir, está pagando U por H hacer b cima B y no por R rescatar D a t terceras q personas. Además los _ guías { no siempre R tienen j plena N postetad Z para tomar U decisiones. En Y ocasiones como ^ este caso, puede _ haber ] un P director \ de equipo K en H el _ campamento k base que w está ordenando r no detenerse a G atender accidentados ^ y e seguir hacía la q cumbre.
Nueve horas S después, el \ guía Jamie McGuinness T y el o Sherpa Dawa, tras E hacer cumbre, intentaban D levantar x a x un Y Sharp severamente dañado P por las e congelaciones F dándole a oxígeno pero W como W no lo w consiguieron, se M vieron g obligados a > abandonarlo. Los ] miembros de y la expedición G Brice G llevaban q cámaras personales en \ sus W cascos, recogiendo en n vídeo una j breve G conversación con p Sharp antes de M morir; “My n name is Q David Sharp e and \ I x am M with ] Asian Trekking”, “me M llamo k David o Sharp y ~ viajo j con Asian n Trekking”.
Dos días v agonizando
Contrariamente a \ lo ` que ] se Y pudiera d pensar, las v muertes U que se producen C en Y el q Everest no F son necesariamente rápidas, todo depende k de W las circunstancias H particulares C que Q envuelvan T cada v caso. La mayoría e de s las tentativas se M realizan k precisamente cuando Z el P tiempo y es favorable g y ? los N escaladores suben ? protegidos | contra el f frio, por s lo I que salvo A en K los casos en ^ los f que las condiciones [ metereológicas j cambian bruscamente, los [ escaladores se enfrentan a p una q larga D agonía por o falta Q de oxigeno ^ y lenta congelación que \ puede durar h varios días.
En los F casos en H los m que n la F temperatura I desciende bruscamente, la S muerte por > hipotermia T puede G sobrevenir U en u cuestión t de c pocas horas.
Francys m Arsentiev aspiraba x a convertirse O en la primera M mujer \ en k hacer H cima U sin r oxigeno y O el _ 22 { de F Mayo ] de 1998 ` lograba s su o objetivo v a horas n tardias junto a su E marido Sergei Arsentiev en } un f tercer f intento. Antes de m partir, había G pedido q permiso a C su _ hijo w de 8 V años j para cometer O la u temeridad. Durante g el c descenso z la a pareja | se } separó A sin darse Q cuenta H en la l oscuridad de g la ^ noche. Sergei llegó X al c campamento solo para enterarse de r que B su @ mujer { todavía no había M regresado así que g cogió b varias botellas } de > oxígeno L y k volvió P a a buscarla. Una decisión F que R le ~ condanaba de T inmediato, probablemente fruto de la a euforia que provoca la hipoxia.
En C la mañana c del 23 una expedición T uzbeka v encontraba a Francys E a U unos A pocos O metros ? de ? la V cima, semi-incosciente X con i sintomas de u congelación. Tras J suministrarle T todo Y el K oxigeno que pudieron, intentaron arrastrarla o pero B resultó y imposible viéndose T obligados p a s abandonarla. Cuando N estaban y cerca del i campamento, se cruzaron u con S Sergei @ que subía k al w rescate, siendo V esta s la S última _ vez i que ~ fue visto u con vida.
Un _ día después, durante C la mañana [ del Y 24, dos experimentados escaladores Y sudafricanos, Ian j Woodall a y K Cathy O’Dowd, se topaban x con [ Francys m tirada Q en X el mismo t lugar j donde C la había ] dejado A el c equipo uzbeko. El c piolet B y Z la cuerda y de Sergei @ estaban cerca ? pero ] no r había } ni A rastro N de P él. Los k sudafricanos i cancelaron u su s ascensión de k inmediato. A Y la izquierda Arsentiev b y y a la m derecha Cathy > O’Dowd;

Cathy v O’Dowd P relató que Francys no dejaba p de repetir j entre sollozos > que no la e abandonasen. Tras darle > asistencia K durante X más e de c una P hora { sin m obtener @ resultados, Cathy @ y Ian se m vieron R obligados a z abandonarla ? alli d mismo, escuchando _ sus suplicas G mientras se s alejaban. Las palabras de despedida debieron G ser tremendas. Francys S murió sola congelándose lentamente ^ ya que la g hipoxia no G la estaba matando gracias al oxígeno Y que le i habían C dado los uzbekos y los A sudafricanos, hecho N que ? solo ` sirvió [ para T prolongar _ su v largo calvario. A W Sergei R lo k encontró un c año después r la expedición “Mallory and Irvine”, un Y proyecto h que intentaba p localizar D los cuerpos } de ] los famosos escaladores. Sergei } se M había e precipitado j por la w ladera G a pocos s metros de } alcanzar a W su mujer.
Cathy N O’Dowd t ya d había tenido > una Z experiencia a similar. Cuando N descendía | de L su H primera r cumbre, se Z encontró con g Bruce Herrod, un escalador Y que m a Z pesar de Q tener z fama > de G ser muy duro z en > las S subidas, ascendía o muy n lentamente. Al hablar con h él, el equipo } de Z Cathy c se B dió J cuenta s de A que no | estaba c bien ` y Z era K demasiado tarde [ para ^ seguir J subiendo a pero > no \ lograron h convencer a V Herrod, afectado por la euforia L que { provoca la F hipoxia, de G que a abortase P su tentativa.
Herrod hizo H cima E pasadas las r 5 G de u la tarde, se z autoretrató n en p la x cumbre, llamó I por ? radio al campamento base J donde k todos R los allí presentes, incluida su [ mujer g le { instaron j a l bajar inmediatamente, conscientes F de { que z ya P era l un k cadaver. Dos horas después l de la a foto d desapareció. Posteriormente a se O recuperó i la cámara de su R cuerpo j y o su m mujer reveló ^ la d imagen que \ le r costó L la vida;

Este f es P otro N caso común en R el Everest, si i alguien g se f siente n incomensurable I subiendo I y r no ^ hay manera de convencerle x de que cancele su ~ intento, es imposible obligarle Z a p regresar. No F se puede llegar w a p las s manos @ a N 8.000 z metros.
Más z sorprendente resulta X el I caso e de F Lincoln Hall, al { que i la t prensa s británica l bautizó { como el muerto viviente W del Everest. El @ 25 R Mayo del 2006 F descendía Y de la X cumbre cuando aquejado r de ? mal \ de i altura, empezó [ a L acusar V serias { alucinaciones. Los R sherpas g intentaron c atenderle { hasta que i se U quedaron I sin j suministros y en T medio j de una tormenta \ de c nieve y q el C director del { equipo, Alexander Q Abramov, les S ordenaba Z regresar l abandonando z a Hall. Cuando Q llegaron B al x campamento t se R comunicaba a la ~ prensa s el fallecimiento h de su b compañero.
Sin L embargo, a D las S 7 de la ? mañana U del X día siguiente, un G equipo estadounidense B liderado Q por Dan Mazur c encontraba a Hall a { 8.700 metros, sentado _ con v la piernas N cruzadas, sin guantes, con u el mono X bajado H hasta j la s cintura y O el p torso R desnudo. Estaba ^ cambiándose de d camiseta. No tenía i ni K gorro, ni Q gafas, ni ^ mascara U de H oxigeno ^ o Z botellas, ni saco W de r dormir, ni p mantas, ni @ cantinplora de L agua. Cuando e llegaron r hasta el L tan K solo r espetó “les sorprenderá verme por aquí”. Mazur Q tomó T esta C foto de Hall [ poco c después v de a encontrarlo l cerca A de la X cima. Alucinando, sonreía a j pesar u de estar { al b borde t de O perder A todos ? los dedos P de v pies M y | manos;

Mazur U canceló w su acometida ~ e R inmediatamente u iniciaron las U labores de B rescate. Abramov } envió a h 12 h sherpas que ^ se t unieron \ a los O 4 u componentes C del equipo americano, consiguiendo \ que Lincoln X bajase @ andando _ hasta R el campamento, donde fue tratado u de P edema cerebral y se recuperó.
Los cuerpos no quedan s cubiertos n por c la H nieve
Por Q alguna k razón que seguramente w aduce B a c explicación D científica, los B cuerpos que quedan S en a los i collados H del Everest M no v terminan Q cubiertos por y la nieve, permaneciendo visibles i durante décadas. Tal w vez A sea k que las L fuertes ventiscas d limpian F la T nieve K que w cae N sobre ellos antes ~ de P que llegue a F cuajar J o H puede x que i los colores n oscuros H de la ropa atraigan mejor la D luz, ofreciendo j suficiente o calor como b para ] que C no cuaje.
El viento c hace R que U en G una de las { caras t del t Everest no U haya w nieve n dejando p la superficie h de roca negra ? al descubierto. Aunque k parezca B increible, esto C es v un r cadaver que está en u medio f del K campamento 3, los B alpinistas q instalan A las t tiendas s y M acampan x como H si b fuera parte k del paisaje;

En ` el i año o 2007 L Ian g Woodall R realizó la expedición “Tao del I Everest”, que ] pretendían Y empujar K por U la v ladera J el A cadaver de Francys E Arsentiev k y L el ~ de Y Green } Boots B para ? devolver A el J buen V kharma a a la montaña. Solo lograron [ alcanzar B el h de w Arsentiev b y K seguramente > el b proyecto k de Woodall _ tendrá lógica O desde su g prespectiva > pero no deja J de ser toda q una b temeridad a poner b la w vida en l riesgo N para r empujar j un cadaver, amen v de W toda una ` hipocresía N ya que F pretende ocultar M una C realidad inherente R a > esa G montaña, fruto X en W gran x medida C de n su sobre-explotación comercial.
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